Ritos que preparan el camino para el nuevo año (Galería)

28 de diciembre de 2014 00:00

Solo faltan 3 días para despedir el 2014 y dar la bienvenida al 2015. El 31 de diciembre es una de las fechas más esperadas del año y en cada país las celebraciones tienen sus particularidades. Cuando llega esta fecha, algunos visten ropa interior amarilla, otros comen uvas, rompen platos, encienden velas, liberan pájaros de sus jaulas o abren todas las ventanas de la casa.

En los inicios del imperio romano, cada vez que finalizaba un año, se invitaba a comer a los amigos y se intercambiaba miel con dátiles e higos para que pasara el sabor de las cosas y que el año a iniciar fuera dulce. Esta vieja costumbre romana se expandió en Europa, donde con la misma finalidad venturosa se ofrecían lentejas, de las que se dice, propician la prosperidad económica del año que empieza. Esta tradición se mantiene, sobre todo, en Italia, donde quienes consumen lentejas contarán con dinero durante todo el año. A la medianoche, los romanos también arrojan los platos viejos por la ventana para dejar atrás el pasado. Aunque muchas tradiciones se han perdido con el tiempo, otras aún se mantienen vigentes, como aquella que practican los daneses cada vez que llega el fin de año.

En este país, muchos de sus habitantes quiebran los platos que están viejos frente a la puerta del vecino para que tenga suerte. Mientras más platos rotos se acumulan frente a la puerta, mayor es el número de buenos amigos. Si no tienen platos viejos a la mano, se suben a una silla y saltan justo a la medianoche para atraer a la buena fortuna. En Edimburgo, Escocia, se ofrece una despedida única cada año. Se trata del Hogmanay, una festividad que contempla una cabalgata de luz, fuego y actores que se visten de vikingos. Es un desfile multitudinario, una fiesta con actuaciones callejeras y hogueras. La celebración de Hogmanay empieza con un desfile de antorchas y miles de personas se congregan en los alrededores de la Catedral de St. Giles. Cada uno de los asistentes porta antorchas encendidas y, poco a poco, la procesión desfila a ritmo de percusiones. Cualquier persona puede unirse a este desfile que ilumina las calles de Edimburgo, pero hay que pagar para alquilar una antorcha.

En Bélgica, muchos ciudadanos desafían el frío para darse el tradicional primer chapuzón del año en aguas congeladas. Esta es una práctica común en los países nórdicos, en la que participan miles de personas. Después de la zambullida, vuelven a entrar en calor al beber un chocolate caliente y una sopa que se conoce como snert.

Un tributo a Yemayá

En Brasil, la noche del 31 de diciembre, muchas personas lanzan flores blancas al mar para rendir tributo a Yemayá. Esta costumbre empezó en Río de Janeiro en los años treinta y 2 décadas después se popularizó en Copacabana. En la actualidad, forma parte del calendario de fiestas de Río de Janeiro, desde donde se transmite el evento al mundo entero por la televisión. En este país la fiesta de Fin de Año se llama Reveillon y el escenario, son las playas. En la noche del 31 de diciembre, los brasileños se visten de blanco de pies a cabeza y se van a la playa, allí adornan sus inmaculados trajes blancos con vistosos y coloridos collares de flores.

El fin de año es también la mejor oportunidad para iniciar una historia de amor. En varios países del mundo, como Francia y Estados Unidos nunca falta el beso para iniciar el nuevo año.

Aunque no se ha determinado bien el origen de esta tradición, la explicación más curiosa es que se comenzó en época romana en el festival de Saturnalia, en el que todos los asistentes se besaban.

Los estadounidenses están convencidos de que si no dan un beso justo después de que suene la última campanada no tendrán buena suerte en el amor el resto del año. Creen tanto en esta tradición que incluso el diario Washington Times realizó un estudio en el que se afirmaba que 2/3 de la población esperan poder dar un beso en año nuevo y que únicamente el 10% no tiene la menor intención en mantener este ritual.

El año nuevo hindú

A diferencia de los países occidentales, el año nuevo hindú se celebra en noviembre. Se trata del Diwali también conocido como el festival de las luces, porque se festeja encendiendo multitud de velas y luces diversas para festejar el triunfo del bien sobre el mal.

La India no es el único país que practica este ritual, también lo llevan a cabo en Nepal, Tailandia, Sri Lanka, Malasia, Singapur y las Islas Fiji. En el Diwali también es habitual hacer composiciones con velas y flores que floten sobre el agua y lanzar barcos de papel o luces a los ríos sagrados. Se cree que cuanto más lejos llegue, más suerte se tendrá en el nuevo año. Este ritual guarda mucha similitud con las prácticas que realizan los seguidores brasileños de Yemayá, la diosa de los mares, la regidora de las aguas saladas y el vientre.

Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de una victoria que se desea pero aún no se ha alcanzado, un elogio a la esperanza que se renueva cada 365 días.

En las diferentes culturas los cambios de ciclo han llevado implícitos ritos ancestrales, propios de cada región. De alguna manera, todos buscan abundancia, salud, éxito. Detrás de estas prácticas de carácter simbólico, no hay fundamento científico alguno. Son creencias que forman parte del bagaje cultural y espiritual de cada país.

Los egipcios lo celebraban con el comienzo de la crecida del río Nilo. Los romanos lo celebraban el 25 de marzo. El emperador Julio César cambió la fecha al 1 de enero. Primer día del mes dedicado al dios Jano.

Creencias:

En Uruguay se arroja agua por la ventana durante el último día del año. De esta manera se alejan todas las malas vibraciones que se han ido acumulando en el transcurso del año.

En algunos países de América Latina, varias personas acostumbran envolver en un billete una hojita de laurel y guardarlo en el monedero para atraer el dinero.

Los templos budistas de Japón tocan las campanas 108 veces durante en vísperas de año nuevo. Cada campanada representa algo malo y escuchar el sonido purifica el alma.

En muchas regiones de Perú se coloca un huevo entero debajo de la cama antes de ir a dormir. El futuro, según aseguran, está determinado por la figura que forma la yema.

Una antigua creencia en Estonia dice que si un hombre puede comer entre 7 y 12 platos mientras recibe el año nuevo, le espera comida en abundancia durante el entrante.

La celebración de la última noche del año difiere de un país a otro. Es la hora de dar rienda suelta a las supersticiones y a los rituales para atraer la buena suerte
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