Trabajo infantil, cosas que sí cambian

12 de junio de 2012 - 00:00

En Ecuador hace 20 años, casi un tercio de los niños, niñas y adolescentes, que llamaré chicos por límite de espacio, solo trabajaban o no trabajaban ni estudiaban.

Los 90 fueron crueles con la niñez ecuatoriana por razones como la guerra contra Perú, las pérdidas causadas por “El Niño”, dos golpes de Estado, el aumento en los índices de pobreza y para cerrar con broche de oro: la crisis bancaria.  Si ponemos esto en el contexto del Estado neoliberal con un quiebre entre la política económica y la social, podemos decir que  se “perdió la década” como quien pierde el año, solo que acá los más damnificados fueron los chicos.

Hoy es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil y somos más de catorce millones trescientos mil habitantes, una cuarta parte es de chicos entre 6 y 17 años de los cuales el 61% vive en distintos grados de pobreza, según el INEC.

Una cifra dolorosamente grotesca. En  2001 solo el 70% de los chicos podía estudiar, pues a un 16 % le tocaba trabajar o hacía ambas cosas. El resto, la aterradora cifra del 14%, que corresponde a chicos de carne y hueso, no hacía absolutamente nada distinto a “buscarse lo que no se le ha perdido”, ni trabajo ni escuela. Estas cifras muestran  a quienes se rasgan las vestiduras por la inseguridad ciudadana, qué camino tomaron algunos de esos chiquitos que las estadísticas llaman “nini”, es decir, que ni estudian ni trabajan.

El 2010 mostró mejoras por las políticas públicas de acceso a la educación, aumento del empleo e ingresos familiares, disminución de la pobreza, control gubernamental a la prohibición del trabajo infantil y, sobre todo, vinculación de la política económica con la inversión social.  Es así que disminuyó en casi a la mitad la niñez trabajadora no escolarizada y aumentó la escolarización exclusiva, porque disminuyó la doble actividad y porque un porcentaje muy alto de chicos que no hacía nada pudo ir a la escuela.

Aún hay retos muy importantes, como la instrucción de profesores para manejar las dinámicas de los chicos que trabajan, la lucha contra la pobreza en áreas indígenas y rurales donde la economía familiar depende del trabajo infantil, las políticas focalizadas en zonas vulnerables, a ver si se logra bajar el indicador en estos sectores que está estancado y controlar el aumento en las tareas domésticas de los chicos que ha venido en aumento, entre otros.

El Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia -ODNA- hizo un estudio llamado “Estado de los derechos de la niñez y la adolescencia en Ecuador 1990-2011” que constituye la base de esta columna.