Si no fuera por Messi

- 28 de agosto de 2020 - 00:00

Es tan paupérrima la actualidad que si no fuera por Lionel Messi y su portazo al Barcelona, caeríamos en la repetición.

La estrepitosa derrota de 8-2 ante el Bayer Munich (a la postre Campeón de la Champions), no sólo fue la despedida del astro del equipo que lo trajo al mundo del fútbol, sino que llevó a muchos, aturdidos por el largo encierro obligatorio, a leer ese resultado en clave política: “ya están devolviéndole el dinero prestado a la Merkel…” o “es el (Carles) Puigdemont, que busca el apoyo de los europeos para lograr la independencia…”

Y sí…, el fútbol da para todo, como en tiempos del franquismo en que el Real Madrid ganaba los títulos por “la gracia de Dios” y de Francisco Franco y ahora “El Farsa”, como apodan al Barca sus detractores, se había convertido en “Los Harlem Globetrotters” del más popular de los deportes.

Y es que cuando no hay más agenda que la del Coronavirus, ni ideas superadoras para enderezar la realidad, hasta las carencias orales de Messi ocupan las portadas en los periódicos y la preocupación de los políticos.

Y eso que todavía no llegó la opinión del presidente Alberto Fernández sobre la decisión de Lio Messi, de pasar unos años jugando en Premier Ligue. Tal vez una buena oportunidad para renovar el reclamo en Londres por Malvinas.

Eso sí. En ese terreno hasta puede contar con mejores asesores que los que ya contó para combatir al Covid-19, todos infectólogos de renombre que tras recomendar un confinamiento de más de cinco meses, la curva de muertos e infectados no deja de ascender, según información oficial.

En Argentina, mal que mal, todos sabemos de fútbol y estamos dispuestos a un esfuerzo patriótico sin igual. Cualquiera podría acudir a un llamado presidencial para conformar una comisión junto a Diego Maradona y analizar cómo le afecta al mundo la decisión del hombre que le disputa al Papa Francisco el cetro de argentino más famoso del mundo y cómo actuar en este momento crucial de la historia. Y principalmente en Barcelona, esa ciudad que alberga a tantos argentinos al límite de haberse convertido en algo así como “la provincia número 25” de la Argentina.

Al menos, ya tenemos una hipótesis de trabajo para terminar de pasar la pandemia y disimular la nada misma en la que se mueven los que tienen que tomar decisiones. 

Medios Públicos EP