Se busca nuevo Canciller

- 10 de junio de 2018 - 00:00

La anunciada renuncia de la canciller Espinosa plantea la necesidad de encontrar su reemplazo. ¿Qué se le ha reprochado a la diplomacia ecuatoriana que debería superarse al designar el remplazo? Y, por lo tanto, ¿qué virtudes debería tener el nuevo canciller?

Tónica general de los cancilleres de la última década ha sido su excesiva ideologización, que ha llevado al país a adoptar posturas cuestionables en situaciones de grave violación de los derechos humanos en nuestro continente y en otras latitudes, en alianzas políticas y económicas con países que poco beneficio le aportan al Ecuador, en aventuras sin futuro como el asilo a Assange, causando un paulatino aislamiento de nuestro país, primero en el ámbito regional y luego en el universal.

Este reproche tiene causa principal en la personalidad del presidente anterior, que impuso a sus cancilleres los parámetros que le dictaba su ánimo del momento, en el contexto de una concepción extremista del mundo. Pero produjo sus efectos a través de funcionarios que, por su incapacidad de oponer argumentos sólidos, llegaban incluso a superar las extremas posturas de su jefe.

En contraste, entonces, el nuevo canciller debe ser persona con conocimiento sólido de política internacional. No solo debe estar formado académicamente en ese ámbito, sino tener experiencia en las lides internacionales. Debe ser un hombre (o mujer) ecuánime, capaz de vencer los impulsos dictados por el corazón (motivos coyunturales de política interna o de convicción ideológica) y permitir que prime el cerebro (sopesando objetivamente las alternativas, para decantarse por la que más convenga al ecuatoriano de a pie). Debe ser persona de carácter, para atreverse a decirle a su jefe que está equivocado, sin importarle quedarse sin cargo.

Que estas virtudes se encuentran siempre en diplomáticos de carrera no necesariamente es verdad, pero hay una alta probabilidad de que muchas de ellas sí las exhiba quien ha venido formándose pacientemente, con abnegación y patriotismo en el servicio exterior ecuatoriano. (O)