Reformas y elecciones

- 27 de octubre de 2018 - 00:00

Se aproximan los comicios para elegir prefectos, alcaldes, concejales y miembros de las juntas parroquiales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

Es un proceso que se da en un nuevo momento de Ecuador, que cuenta con un gobierno inclusivo, que tiene la responsabilidad histórica de afianzar la democracia, recuperar la esencia de la Constitución de Montecristi, ejecutar su plan, superar la coyuntura difícil, con diálogos democráticos, y de afianzar el proyecto político, con los ajustes que sea menester incorporar.

AP, en forma amplia y plural, debe participar, con espíritu unitario sí, pero haciendo respetar sus espacios y candidatos, definiendo planes de acción compartidos, que respondan al interés de las mayorías postergadas en el acceso a los servicios básicos, haciendo respetar sus derechos y coordinando acciones con el Gobierno en los diferentes niveles.

Esto supone reiterar la defensa de las conquistas logradas, reconocer la necesidad de afianzarlas con nuevas reformas, entre las cuales están la agraria, para la aplicación de las leyes de aguas y tierras, que promueva la producción y eleve la productividad, en un marco de redistribución, modificando las actuales concentradoras formas de propiedad; la urbana, para poner orden en el crecimiento anárquico de las urbes y los ajustes, con visión integral, de los modelos de “restauración” sin marginar a los barrios populares; y consolidar los avances en los ámbitos de salud, educación y vivienda social.

Lo anterior está atravesado por la organización, en firme, de la economía popular solidaria (EPS), que debe comprometer a los GAD, en defensa de los micro, pequeños y medianos productores y comerciantes, para que, desde el Estado, sean asistidos con infraestructura y servicios, crédito y asistencia técnica.

Cuanto mejor si se coordinan acciones con el CPCCS, que deberá corregir inevitablemente las deficiencias actuales; estableciendo bases sólidas para la participación y veedurías ciudadanas, la selección y gestión eficientes de autoridades y organismos de control y lucha, seria y firme, contra la corrupción, sin conductas revanchistas, con visión nacional y patriótica.

El Frente Democrático, convenido por AP, debe ser urgentemente organizado, para ello se requiere fortalecerlo y democratizarlo, para que nunca más se escoja “a dedo” candidatos, dirigentes y autoridades, marginando a las bases y desconociendo sus propuestas e intereses. (O)