Quito grande otra vez

- 28 de mayo de 2019 - 00:00

Personalmente, encuentro odioso que la ciudad esté llena de vallas con el eslogan “Quito grande otra vez”. No solo porque fue un eslogan de campaña en la carrera a la alcaldía. Para nada original, por supuesto. Banal copia, forzosa traducción de un eslogan execrable que extendió el populismo más ominoso a un país que se creía inmune a este fenómeno. Hoy por hoy ese eslogan representa también la xenofobia, el nacionalismo y el conservadurismo.

¿Quién ha puesto esas vallas? ¿Quién las paga? ¿Es oportuno que fuera de la campaña electoral se mantenga vigente el eslogan de un alcalde que, si quiere realizar una buena alcaldía, debe ganarse el apoyo de los quiteños, y mantenerlo? No debe olvidar que ganó apenas con el 20% de los votos, contra todos los pronósticos, particularmente porque la campaña de Paco Moncayo fue de las peores que se recuerden.

Y es que había que hacer esfuerzos importantes para perder 20 puntos de ventaja en tan solo dos meses. Tampoco las sombras que rodeaban al alcalde -que los demás candidatos no explotaron porque se dedicaron a atacar a un Moncayo incapaz de defenderse, de debatir- ayudan a disipar las dudas de muchos.

Es verdad, el alcalde ha dado muestras importantes de que busca hacer una buena administración. Y así se ha ganado algunos prosélitos. Ojalá sea el caso. Quito no aguanta más alcaldes mediocres. Las necesidades de la capital, en varios ámbitos, son imperiosas. Pero que eso no implique olvidar que esta ciudad no puede identificarse con un alcalde, o con una administración, peor con un eslogan de campaña, copiado y francamente poco atractivo.

Lo propio se puede decir del logo de mal gusto (aunque gratuito) que ha presentado la nueva administración. Quito necesita una identidad propia, que perviva más allá de las campañas, de los alcaldes de turno, de sus afinidades, de sus movimientos políticos.

Tenemos artistas maravillosos que podrían realizar un logo a la altura de lo que Quito representa: el primer patrimonio cultural de la humanidad declarado por la Unesco, una ciudad con pretensiones cosmopolitas. Un logo que represente la “marca Quito”, como el logo de España que, si la memoria no me traiciona, fue realizado por Miró y lleva más de 30 años. (O)