Que el pueblo decida

23 de abril de 2011 - 00:00

En gesto loable, el Movimiento Alianza PAIS  inicia una colección de libros que servirán para el debate político y que lleva con acierto el nombre del periodista carchense Luciano Coral, que fuera leal combatiente junto a Alfaro, a quien acompañó también en el martirio el aciago 28 de enero de 1912.

 

En la obra denominada “Alianza PAIS y la Consulta Popular”, se presenta un análisis de los temas presentados a referendo y consulta. Los diferentes autores aportan con sus reflexiones acerca de la constitucionalidad del acto que se realizará el próximo 7 de mayo y manifiestan su acuerdo, especialmente con la reestructuración del Poder Judicial, sin la cual la Revolución Ciudadana carecería de uno de los soportes básicos de la transformación iniciada.

 

Cabe señalar que durante el proceso en el cual el pueblo ecuatoriano se pronunciará, nunca se planteó por parte de los múltiples y disímiles opositores una propuesta alternativa. Ha habido únicamente un No absoluto.

 

En una democracia, el derecho a disentir se da por descontado y no es la opinión en contrario lo que llama la atención, sino la heterogeneidad de quienes tienen una posición negativa. Está la derecha tradicional, que se ha opuesto tenazmente a la transformación que se puso en marcha desde  2007, impulsada por parte de quienes siempre soñamos con un Ecuador distinto, donde prevalezcan los derechos de los sectores más vulnerables y se realicen todos los cambios necesarios, a fin de asegurar la equidad que haga libres y garantice el buen vivir para la enriquecedora diversidad que en todos los órdenes constituye la esencia de nuestro país. Está una violenta arremetida de los medios de comunicación, que se constituyeron en sujeto opositor en forma expresa. La cúpula de la Iglesia católica integra el conglomerado por el No, retornando a posiciones de más de cien años atrás. Algunos han sumado sus voces al coro opositor exhibiendo finalmente su condición de aliados de la derecha. Hay, en otros, enconados resentimientos personales que afloran y se transmiten a todo el proyecto.

 

Lamentablemente hay los que de buena fe discrepan acerca del camino escogido. Lo que deben tener en cuenta es que  la reacción no entiende de sutilezas y, si volviera a tomar el control, serían reprimidos como sucedió en el Chile de Allende.

 

El pueblo es más inteligente de lo que algunos suponen y es la fuente nutricia de toda decisión. Consultarlo es reconocer su derecho al ejercicio real y pleno de la democracia participativa.