Pueblo y FF.AA. por la patria

- 02 de marzo de 2016 - 00:00

Nadie discute que las FF.AA. de Ecuador se gestaron  heroicas, luchando junto a su pueblo por la libertad e independencia; y como en los tiempos de Eloy Alfaro con sus montoneras, por un Estado democrático y el progreso social, al igual que la oficialidad joven de la Revolución Juliana, liderando la lucha popular contra las trincas financieras, construyendo leyes y aplicando políticas en consecuencia con los intereses populares y nacionales.

Se ha fortalecido la nacionalidad ecuatoriana cuando sus fuerzas militares han cumplido con su deber cívico patriótico; así mismo, se la ha lacerado cuando las cúpulas han traicionado su rol y se han puesto al servicio del poder económico, aupando golpes de Estado, liderado dictaduras; convirtiéndose en árbitros parcializados de los planes contra la democracia y el pueblo; o fueron utilizadas y se sometieron al imperio para quitar y poner gobiernos, alinearse con sus políticas de represión  y guerras, de intervencionismo, de expoliación  de nuestras riquezas, de compras mafiosas de armas (recordemos el famoso caso ‘Chatarra’) y masacraron trabajadores, asesinado dirigentes políticos, estudiantes, etc.

La fuerza militar es importante para el desarrollo de los países y defensa de una parte importante de la soberanía nacional, pero es claro que la clase trabajadora, manual e intelectual, de la ciudad y del campo, es la ‘columna vertebral’ de la nación; ella produce y genera riqueza, desde ella el conjunto de la población disfruta de la producción de alimentos y demás bienes y servicios; la salud y educación, construye las viviendas e infraestructura que benefician a todos.

Por ello, considero ridículo que unos pocos engreídos altos oficiales con otros ‘pasivos’, infiltrados de politiqueros y renegados, que han estado y están al servicio de banqueros y de diversos sectores de la partidocracia y hasta de la CIA, se muestren altaneros, irrespetuosos y prepotentes, sin tener razón alguna.

Por estas conductas, que de tiempo en tiempo se repiten, queda claro que hay diferencias injustificables en su interior y se debe corregir; también privilegios frente a los civiles en muchos aspectos; que el Issfa cuenta con activos que, siendo del Estado, le han sido gratuitamente entregados, lo que debe corregirse; que a los altos oficiales se les pagan cesantías por valores 4 veces superiores a la más alta de los afiliados al IESS, que la pensión jubilar de la alta oficialidad es 2,5 veces más alta que la mayor de los civiles; ($ 1.957,44) y que no son comparables, ni los de la tropa, con las de maestros, médicos y servidores públicos; en fin, hay marcadas diferencias en todo, en tiempos y edades para jubilarse.

El pueblo siempre ha respetado y elogiado a los generales y afines que han ganado sus condecoraciones y medallas en los campos de batalla, por elevados servicios a la patria, y ha repudiado a los politiqueros y conspiradores; más a los agentes al servicio de potencias extranjeras, no digamos a quienes ensangrentaron sus uniformes con crímenes y represión, buscando preservar mal habidos intereses.

Es momento de serenarse y revisar lo que corresponda para eliminar privilegios y homogeneizar políticas y acciones sin discrimen, en función de los intereses colectivos y grandes objetivos de la patria.

El pueblo quiere siempre a sus FF.AA., sus conductores e integrantes, a su servicio, coadyuvando al desarrollo de la nación, en consecuencia con los grandes intereses de la patria; admira y defiende a los soldados y oficiales leales a la historia de lucha, por la nación y una patria libre, soberana, como la soñaron Bolívar, Sucre y otros próceres; Alfaro y otros patriotas; desprecia a los que creen que la patria comienza y termina con ellos. (O)