Posgradistas de medicina, odisea innecesaria (I)

- 20 de septiembre de 2020 - 04:00

Estudiar Medicina es una tarea dura. Implica estudiar intensamente por 6 años en pregrado y por otros tantos en posgrado. También, hacer la medicina rural. En el mejor de los casos, 11 años hasta iniciar el ejercicio profesional libre y comenzar a buscar alguna independencia financiera.

Por otro lado, a diferencia de otras profesiones y oficios, el médico en formación de posgrado debe trabajar 80 horas a la semana, estar expuesto a riesgos laborales incuestionables: Covid 19, hepatitis B y C, virus de inmunodeficiencia humana, radiaciones ionizantes y otras afectaciones resultado del trabajo excesivo y la falta de sueño.

El que los médicos residentes de posgrado no reciban un estipendio por su trabajo es una verdadera ignominia y este fenómeno inicuo se ha venido dando por mucho tiempo con la complicidad del Estado y de algunas universidades.

Otras universidades han tenido la conducta digna de oponerse a esta barbaridad de los “posgradistas autofinanciados” y solamente han establecido residencias de posgrado en las que el hospital se compromete a pagar al médico residente por su actividad asistencial.

Los “posgrados autofinanciados”, expresión inequívoca de explotación laboral e injusticia social, proliferaron en el segundo lustro de la década de la “Revolución Ciudadana”, paradoja absoluta si dicho gobierno se autocalificaba como socialista.

Por otro lado, otro fenómeno de inaceptable explotación se da cuando instituciones del sector público, que entregan un estipendio al posgradista, a manera de una beca, lo hacen bajo el condicionamiento de “devengar” la beca. Es decir, se establece que el médico residente graduado ya de especialista, está obligado a trabajar para la institución que lo financia por el doble del número de años de lo que duró su formación de especialista.

En ambos casos, el médico residente de posgrado es víctima de explotación y es difícil determinar qué es peor: si trabajar gratis o someterse a la exigencia coercitiva de pagar la beca con un trabajo exigido por el doble de la duración del posgrado.

La protesta de los médicos posgradistas surtió efecto en cuanto al pago y el gobierno actual ha tenido que resolver un conflicto heredado, no obstante, esto es apenas uno de tantísimos problemas de la educación en salud que examinaremos sucesivamente. (O)

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