Política y economía al servicio del pueblo

- 29 de noviembre de 2017 - 00:00

El país sufre una dura coyuntura. Hay que superarla con serenidad y planificación, sabiendo que están al acecho tradicionales enemigos de los cambios, aliados con poderosos intereses, cuya receta es volver al esquema neoliberal que alienta el FMI; a los paquetazos antipopulares y al objetivo de maximizar las ganancias, gravando más la vida de los sectores populares.

El Gobierno también enfrenta una recia campaña de oposición desde sectores de derecha y de la propia AP, que buscan recrudecer su actividad cuasidesestabilizadora. Ha podido sortear la presión de la banca y las cámaras, que exigen reducir en extremo el gasto público, impuestos, tasas y créditos externos, así como operaciones del BCE; en una palabra, buscan liquidar la acción dinámica económica del Estado, con la cual se han beneficiado significativamente; minimizar el presupuesto, eliminar subsidios, suspender programas y proyectos de contenido social.

Siguen exportando capitales y reniegan del endeudamiento externo del que abusaron al borde de que, con sus gobiernos, hipotecaron la nación. En varios momentos el monto de la deuda superó al PIB. Por cierto que ocultan la seria afectación a la economía provocada por la baja de los ingresos petroleros y las políticas comerciales de algunos países, que impactaron más la balanza de pagos, atada a la rigidez de la dolarización, que impusieron como ampliación del atraco y salvataje bancario, el mayor hecho de corrupción de la historia.

Hay que ajustar el plan y los proyectos de ley, en consecuencia con el objetivo de reducir el déficit fiscal, reactivación productiva y generación de empleo; logrando acuerdos, con el aporte de todos, en proporción a sus ingresos. Que nunca más se grave la vida popular y amplíen privilegios. Hay que impulsar un plan, políticas y leyes a tono con la decisión de las bases de AP y sectores que apoyan la RC, de avanzar con sus principios y objetivos.

El actual momento político es distinto al de 2015, año de recesión económica y convulsión política. Es un grave error no entender que eso solo sirve a la derecha y deviene, eso sí, en traición a la RC, proyecto ratificado por las bases de AP, que demandan su democratización. La política y la economía deben estar siempre al servicio del pueblo. (O)