La política virtuosa

- 19 de diciembre de 2018 - 00:00

La política tiene un objetivo, el servir a los conglomerados humanos para que vivan con satisfacción plena de sus necesidades fundamentales, en un ambiente de paz, reconocimiento de sus derechos, en un marco institucional democrático, con un Estado soberano que reconoce la multiplicidad étnico cultural de la nación.

Es un conjunto de relaciones entre grupos sociales que formulan, expresan y defienden sus intereses. La marca el comportamiento de las organizaciones y movimientos, sus estructuras, fines, estrategias y tácticas; su gestión; esto es, el conjunto de medidas y medios para lograr sus objetivos.

En ella, el conflicto de intereses, de grupos y de clases es inevitable. A lo largo de la historia de la humanidad la lucha política se ha correspondido con los intereses de clase. Las dominantes, que detentan el poder económico y las populares, sujetas a diversas formas de dominación y explotación.

Las unas, luchan por mantener el sistema, que les posibilita sus privilegios, formas de acumulación y riqueza; las otras, por sustituirlo, para lograr libertad, equidad, igualdad, democracia, progreso y desarrollo.

Es la vieja lucha entre el capitalismo y neoliberalismo, por un lado, y el socialismo y sus diversas opciones, por otro.

La política, desde la opción popular es virtuosa, de principios inclaudicables, de esfuerzos, sacrificio, entrega.

Las organizaciones políticas del viejo poder cuentan con grandes financistas nacionales y del exterior, se organizan con dirigentes-propietarios y gestores o jefes generalmente de visión utilitaria, cuentan con todas las facilidades y apoyos.

Las otras, se basan en el esfuerzo y acción voluntaria, aporte y sacrificio personal de sus militantes y amigos.

Su combate es permanente, abrieron el camino del futuro, sin reparar en sacrificios; con renunciamientos, perseverancia, conjugación de amor, entrega, creatividad para el bien común. Es solidaridad, acción de cambio positivo, es búsqueda de sueños, internacionalismo.

En tiempos difíciles, hace más falta que nunca. (O)