Pesqueros chinos en Galápagos, diplomacia y ciencia

- 03 de agosto de 2020 - 23:33

La presencia de barcos pesqueros chinos y de otras nacionalidades en los alrededores de Galápagos no es novedad. Si bien es cierto, los esfuerzos realizados por la CONVEMAR, ante el Tribunal de Derechos del Mar, para conseguir la prohibición definitiva de la pesca industrial con flotas de barcos pesqueros, por parte de países industrializados, así como la urgente adopción de regulaciones de pesca en la zona, al igual que el esfuerzo del Ministerio de Defensa del Ecuador para ampliar en 350 millas náuticas la plataforma continental, son importantes pero insuficientes para dar solución al problema.

Activistas ambientales bajo la etiqueta “SOS Galápagos”, exigen al gobierno ecuatoriano acciones para conseguir el retiro de la flota pesquera frente a la Zona Económica Exclusiva, sin medir las consecuencias de una regulación, que nos parezca o no, está establecida como parte de los tratados internacionales. La desaparición de “Esperanza”, el tiburón ballena que habitaba las aguas de Galápagos, ha inyectado al tema una dosis de incertidumbre, que tendrá que ser probada. Las últimas gestiones diplomáticas del canciller Luis Gallegos para conseguir, junto al los países integrantes de la Comisión del Pacífico Sur, el planteamiento de una estrategia común respecto del tema, podría constituir una alternativa de mayor presión e injerencia sobre la problemática a nivel internacional.

A pesar de los esfuerzos realizados, es importante entender que los recursos biológicos no conocen de fronteras geopolíticas ni delimitaciones espaciales. Descubrir la dinámica de ocupación de espacios de las especies de uso comercial, la mayoría de ellas migratorias, es crucial.  Estas especies, seducidas por los intensos afloramientos submarinos, producto de las fuerzas de choque de las corrientes marinas en Galápagos, atraen la presencia de fauna marina por la gran oferta alimenticia en esta zona. El identificar estos afloramientos y zonificar su alcance, permitirá delimitar corredores biológicos submarinos, los cuales deben sumarse a las áreas marino-costeras protegidas ya existentes, como un argumento válido desde la perspectiva de conservación y sostenibilidad de los recursos pesqueros, presentes en Galápagos. La academia a través de la ciencia y la investigación proporcionará mayores elementos de convicción para una adecuada gestión diplomática, frente a la comunidad internacional. (O)

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