La participación requerida

- 08 de septiembre de 2018 - 00:00

Para Bauman: “Los fluidos se desplazan con facilidad… se derraman, se desbordan, salpican, se vierten, se filtran, gotean, inundan, rocían, chorrean, manan, exudan; a diferencia de los sólidos, no es posible detenerlos fácilmente. (…)  La fluidez o la liquidez son metáforas adecuadas para aprehender la naturaleza de la fase actual -en muchos sentidos nueva- de la historia de la modernidad”.  Y del poder dominante hay que agregar para entender la metáfora.

Zygmunt Bauman buscó “desarmar el sistema capitalista y la globalización, donde los ciudadanos se enfrentan a la desprotección del Estado (aunque vivan la vigilancia y la sobreinformación) y a un proceso de licuefacción del mundo, en que valores, creencias y estilos de vida han perdido su definición” (Rocinante 100, febrero 2017).

Los intereses de la clase dominante solo miran el brillo del oro. La participación requerida es la que busca la transformación social.  Comenzando por superar la influencia religiosa en donde estaba “en el pueblo, el cura para las almas, la puta para el cuerpo”, y “a la iglesia (iban) las mujeres a confesar sus pecados (y los hombres), donde la puta a pecar” (Héctor Abad Faciolince, “La oculta”). Pero no se señalaba que era pecado la injusticia, la corrupción, la subyugación.  Se condenaban los pecados del cuerpo para salvar el alma, pero no los del alma.

Actualmente se ha licuado el poder de la clase dominante (al que contribuye la iglesia), y se halla ya por todos los rincones de la vida cotidiana. Los pueblos tienen que identificarlo y vencerlo, superando la visión de los ingenuos seguidores de la estrategia internacional de la derecha capitalista, en la que también caen personas de izquierda, cultivando el discurso del odio mentiroso y arrogante. Es increíble hasta dónde llega la miseria humana de la maledicencia de los que se oponen a los gobiernos progresistas, incluyendo aquella de los cómodos escritorios académicos.

Solo la participación activa requerida permitirá los cambios democráticos anhelados por el verdadero pueblo. (O)