Parlamentarismo y el fin de Rajoy

- 04 de junio de 2018 - 00:00

Mariano Rajoy, presidente del ejecutivo español, ha sido cesado por el parlamento de ese país por un caso de corrupción al interior de su partido. Eso ha sido el detonante de una serie de situaciones que mantenían al gobierno del Partido Popular en la búsqueda de equilibrios de poder constantes para poder ejecutar sus acciones y políticas conservadoras.

El partido Ciudadanos, agrupación de tendencia centro derecha, era su principal socio, pero un pequeño grupo de nacionalistas vascos se había convertido en la llave para generar cierto nivel de gobernabilidad en el ejecutivo de Rajoy. Seguramente lo que nunca esperó el expresidente español es que la lealtad política de este grupo del País Vasco fuera tan frágil.

En una figura propia de los sistemas parlamentaristas, la moción de censura, el legislativo español retiró la confianza al presidente Rajoy. En este sistema, el presidente del gobierno o primer ministro -equivalente al Presidente del Ecuador- es elegido por el propio parlamento. En el sistema presidencialista el Presidente o jefe del Ejecutivo es elegido por sufragio universal, los ciudadanos acuden a las urnas para designar a su presidente de forma directa.

Esta diferencia no es menor; un sistema parlamentarista genera muchos puntos de encuentro entre el Ejecutivo y el Legislativo; el jefe del Ejecutivo se debe al Legislativo y este ejerce un fuerte control sobre el mismo. El presidente del gobierno, por tanto, depende de la confianza del Parlamento.

Este sistema, que tiene ventajas y desventajas, funciona siempre y cuando exista en el entorno social una cierta madurez y cultura política en la que se entienda que el poder que se entrega al Parlamento -ese sí por sufragio directo- es el que marcará la tendencia de gobierno con los debidos equilibrios de poderes.  El Parlamento español retiró su confianza a Rajoy y ahora propone a Pedro Sánchez como nuevo Presidente del gobierno Español, pero este a su vez necesitará de alianzas con partidos de diferentes ideologías, entre los que se encuentran los nacionalistas catalanes.

¿Será posible generar un verdadero clima de gobernabilidad en tan difícil coyuntura? (O)