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Ecuador/Dom.17/Ene/2021

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Carlos Silva Koppel

¿Orgulloso de ser ecuatoriano?

21 de septiembre de 2020 00:00

He escuchado a varios extranjeros decir que encuentran a Ecuador un lugar hostil, inseguro, violento, peligroso, inverosímil, corrupto, conservador, entre otros atributos, lo cual lo haría un país invivible para ellos. Creo que les creo.

Por eso me parece excepcional que las personas que lo hayan notado sigan, sigamos, acá neciamente con la esperanza de hacer una diferencia a la mayoría abrumadora que caracteriza al país de esa manera.

Sabemos que un país no es su geografía, ni el territorio físico. Se trata de quienes lo habitamos. Lo vemos todos los días con nuestras acciones como ciudadanos comunes, como políticos, como familia, como amigos, como pareja, como profesionales.

También, en cómo tratamos a la naturaleza, esa misma en donde se asienta parte del famoso orgullo ecuatoriano. Por eso se me hace contradictorio verlos botando basura a la calle, sus desechos a los ríos, ensuciando las playas o cazando la fauna en peligro de extinción.

Los extranjeros de los que hablo son también latinos, por si tenían la duda. Nosotros tenemos una población importante de ellos. Aunque para mí todo aquél que no haya nacido acá es extranjero, usted lector o lectora, puede encontrar diferencias técnicas con la definición de migrante.

Pero también Ecuador es su sistema político, el de educación, de salud y sus leyes. Por ineficiencia institucional, acá te mueres si tienes una enfermedad medianamente grave. Ni se diga cómo estamos en el ámbito educativo o seguridad.

Es chistoso que tengamos que enorgullecernos como ecuatorianos por los logros de personas que de Ecuador o de nosotros recibieron muy poco o nada. Y ahora se encuentran triunfando en el extranjero por su propio esfuerzo y el apoyo de otros o entidades privadas.

Bien por Carapaz, por Carla Heredia, por Chito Vera… por los científicos, escritores, profesionales, etc., que nacieron acá y sobresalieron en otros lugares. Bien por todos esos que nunca recibieron ni un apoyo de esta tierra. Esas excepcionalidades a mí no me causan ningún orgullo, porque es mérito ajeno y ajeno a lo verdadero que somos y existe aquí… donde vivimos. (O)