Oiga Señor, ¡sí! Usted

- 31 de agosto de 2020 - 00:00

Si usted cree que es “fascista” sostener que tenemos que educarnos para poder convivir en sociedad, puede dejar de leer en este momento. Si cree que nuestra sociedad es respetuosa y que no necesita de ningún estímulo para mejorar… mejor cambie de columnista.

La Ilustre Municipalidad de Guayaquil tiene muchos años dándose tumbos, comiéndose los recursos pensando en cómo se puede mejorar la convivencia y mantener un orden –social– urbano.

Se construyeron rejas en todo espacio público con la intención de que transeúntes circulen por las aceras y crucen por los pasos peatonales, volviendo a la ciudad en un verdadero zoológico.

Para los usuarios reales en redes sociales, no los trolls pagados, la acción y las medidas nuevas de la Alcaldesa para mantener cierto orden, son mal vistas so pena de “ay, me invaden mi privacidad”. No es para menos, pues, estando mucho en las redes no se tiene la mínima idea de cómo es estar donde las papas queman, volviéndonos ultra sensibles.

 Guayaquil es donde el ciudadano promedio es desordenado, hostil, indisciplinado, huérfano de normas. Y no, no es fascismo pensarlo. Tampoco es etnocentrismo. No es que somos una cultura milenaria que no se ha adaptado la civilización occidental. Simplemente, acá reina esa cosa misteriosa llamada pereza, en contubernio con la innata sabiduría guayaca del “solo yo hago lo que quiero”.

Es interesante que la máxima autoridad, Cynthia Viteri, tenga un acercamiento directo con los ciudadanos. Aunque sea vertical, pero al menos se le puede hacer de la mano diciéndole “¡Hola Alcadesa, soy su fan!”. Estamos hablando de aquel evento cuando la burgomaestre llama la atención por medio de un megáfono público a un ciudadano por no usar su mascarilla. ¿Qué le parece aquello, estimado lector? ¿Se invade la vida privada? Yo creo que no.

Está en un espacio de convivencia donde no usar mascarilla es mortal para la vida de los otros. En Italia no usar mascarilla se castiga como si fuera homicidio.

La ciudad es altamente peligrosa y caótica. Quizá, esas medidas sean necesarias, pero tranquilos, ni de cerca somos China. (O)

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