Nuevo momento de Ecuador

- 10 de enero de 2018 - 00:00

Debo transmitir mis reflexiones sobre el nuevo momento del país y la RC con la reciente designación de María Alejandra Vicuña Muñoz, como Vicepresidenta de Ecuador en consecuencia con mis principios, más allá de la relación familiar.

Como cofundadores de AP y dirigentes de Alianza Bolivariana Alfarista hemos conocido de cerca el proceso, sus logros, dificultades y errores; así como sus planes y políticas. Conocemos también la necesidad de sus ajustes para lograr sus objetivos en beneficio del pueblo y de la nación, vinculados con los principios de solidaridad, igualdad, democracia y libertades; soberanía y paz, desarrollo y progreso social, con los cuales hemos militado, por los que hemos combatido junto a organizaciones políticas y sociales fraternas.

Estamos de acuerdo con el diálogo con otras fuerzas, para lograr acuerdos a fin de superar el momento difícil, enmarcados en los intereses de la patria. Combatimos por el Estado democrático como fue el ideal de Alfaro y la construcción de la Patria Grande, como lo soñó Bolívar, por ello nuestro respaldo pleno a la consulta popular para la reorganización democrática del Consejo de Participación Ciudadana y nuestro apoyo a la integración solidaria de América Latina y a la Celac, que liquidará, más temprano que tarde, a la OEA, viejo instrumento colonizador de EE.UU., que cuenta con el secretario Luis Almagro, al servicio de las fuerzas retardatarias del continente.

Apoyamos decididamente al Gobierno y a la Vicepresidenta de todos, por la ejecución de su plan, para reforzar las políticas sociales redistributivas, elevar la producción, mejorar la productividad y capacidad competitiva del país, en el marco de la democracia, que exige organización popular, participación ciudadana; y ahora, con fuerza, tras los penosos y conocidos sucesos, lucha contra la corrupción.

La lealtad es con el Gobierno y su plan, con el que se triunfó; el pueblo y la patria. María Alejandra, su militancia y combate en AP y ABA, su gestión como asambleísta y ministra, son garantía para observarla a plenitud y siempre.

Por todo ello, nuestro agradecimiento a Lenín y reconocimiento a la querida hija y compañera. (O)