Los mismos argumentos de los 90

- 08 de junio de 2018 - 00:00

El 6 de enero pasado el Gobierno declaró el 2018 como el Año del Centenario de la Reforma Universitaria para “evocar, analizar y actualizar el legado de esta gesta estudiantil que sentó las principales bases del actual sistema universitario nacional”.

Cabe preguntarse si, además de tener un gobierno que evoca la Reforma de 1918, tenemos un gobierno consustanciado con su legado, que es el de la democratización universitaria. En ese sentido, podemos preguntarnos: ¿qué piensa el presidente Macri de nuestras universidades nacionales (UUNN)? Vamos por partes:

a) Es razonable que el crecimiento de la cantidad de instituciones, docentes y no docentes sea mucho mayor al del número de alumnos, porque cuando se crean UUNN en zonas vulnerables se debe ofrecer una masa crítica de carreras y servicios y salir a “cazar matrícula” sin garantías de éxito inmediato.  

b) El argumento de que entran 5 estudiantes y se recibe solo 1 replica el del menemismo en 1994 al presentar la Serie de Estadísticas de las UUNN. Por otra parte, el hecho de que en nuestro país los estudiantes en su mayoría trabajan y que muchos comienzan “de grandes” una carrera universitaria explica la “larga estadía” de muchos estudiantes en la universidad.

c) El financiamiento por “eficiencia” conduciría a premiar a aquellas universidades que limiten el ingreso, arancelen o echen docentes y no docentes, recetas ampliamente difundidas por el Banco Mundial en los 90.

d) Señalar a las UUNN como responsables de un excesivo gasto público fue el argumento central que usó Ricardo López Murphy para anunciar un brutal recorte del presupuesto educativo en 2001, lo que precipitó la movilización estudiantil y apresuró su salida del Ministerio de Economía.

Ser reformista hoy es defender la democratización universitaria, iniciada con la gesta de 1918 respaldada por Yrigoyen, ampliada con la gratuidad establecida en 1949 por Perón, reafirmada con el fin de los exámenes de ingresos y aranceles de Alfonsín en 1984 y fortalecida con las nuevas universidades creadas en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Hoy, como en 1989/2001, tenemos que volver a defender y explicar lo que ya creíamos patrimonio de toda la sociedad: necesitamos más y no menos escuelas, universidades, docentes y estudiantes, ¡educación pública siempre! (O)

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