Columnista invitado

Lo que EE.UU. tiene que proponer a América Latina

- 10 de septiembre de 2016 - 00:00

Después de poner la buena cara durante el período de su amplio aislamiento en América del Sur, EE.UU. vuelve a tener interlocutores privilegiados de su política, especialmente en Argentina y en Brasil. ¿Y qué es lo que EE.UU. tiene que proponer al continente?

Ya sabíamos que era poco o nada, por la situación de los países que tienen Tratados de Libre Comercio con EE.UU. El caso de México es ejemplar porque son más de dos décadas de intercambios privilegiados con Washington, con relaciones carnales con el Imperio. El balance de los 20 años de ese Tratado es aterrador, explica, en gran medida, porque México es un desastre social, pero también político.

De hecho, EE.UU. no tiene nada que ofrecer. Tiene un modelo económico, vigente en México, siendo una de las razones de la situación desastrosa del país, que ya ha fracasado en América Latina, en países como Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, entre otros. Justamente por ello han decidido abandonar ese modelo y sustituirlo por otro, alternativo al neoliberalismo.

EE.UU., en prolongada recesión, tampoco puede ofrecer inversiones, nada que pueda compararse a China o el bloque Brics y su Banco de Desarrollo. Los tratados de libre comercio son rechazados ahora, de un lado y del otro del Atlántico, como responsables por la pérdida de empleo. La Alianza para el Pacífico no es alternativa a los procesos de integración regional.

El destino al que está condenado México desde hace más de dos décadas y al cual se quiere condenar a Argentina y a Brasil es el del abandono a los vaivenes del mercado internacional en crisis y de la especulación financiera. En Argentina, luego de que fue elegido el gobierno al que EE.UU. tiene la más grande simpatía, hay huida y no ingreso de capitales. Los viajes simpáticos de dirigentes de Washington no prometen nada, sino la simpatía de Washington. Los países de América Latina han tenido su más grande ciclo de desarrollo, cuando se han distanciado de EE.UU., han privilegiado los procesos de integración regional y los intercambios Sur-Sur. Sus perspectivas están en mantener esa dirección, incluido una estrecha relación con el Brics y no con retomar políticas de libre comercio, vinculadas al modelo neoliberal.

El continente más desigual del mundo requiere priorizar las políticas sociales y no ajustes fiscales, que concentran renta, excluyen a los más pobres, promueven el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. EE.UU. no puede proponer modelos alternativos, porque sus intereses están directamente vinculados con los del capital especulativo a escala mundial, representados por el FMI y el Banco Mundial.

La nueva geopolítica del mundo va en otra dirección, la de retomar el desarrollo productivo, que tiene en las relaciones Sur-Sur, en el Banco de Desarrollo del Brics, su referencia global. Este apunta hacia una economía productiva y no especulativa, que no reproduce el endeudamiento de los gobiernos sino al contrario, la liberación de ese mecanismo cruel.

Retomar los modelos neoliberales fracasados en los años 90 en Argentina y Brasil significa retomar la recesión profunda y prolongada.

Ese es el período al que entra América Latina, cuando Argentina y Brasil se distancian de sus aliados en los procesos de integración regional y se acercan a los modelos que han producido la crisis profunda que vive México, así como Perú, Colombia y Chile. La lucha entre la hegemonía neoliberal reforzada y la construcción de alternativas antineoliberales se reposiciona como el eje de los enfrentamientos económicos, políticos y sociales de nuestro tiempo en América Latina, el continente que más ha avanzado en la superación del neoliberalismo y, por ello, paga un precio duro, con los procesos de contraofensiva derechista. (O)

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