Las tortuguitas son ajenas

24 de julio de 2011 - 00:00

En los muchos países que visito la norma es que la gente ha escuchado el nombre de Ecuador, pero nadie precisa dónde estamos geográficamente; eso sí, conocen a plenitud la ubicación de nuestros vecinos Colombia y Perú.
-Está por Argentina, limita con Venezuela, junto a Paraguay, por ahí por Bolivia, etc, etc, son las respuestas que siempre recibo; pero cuando preguntó si conocen las Galápagos, en cualquier país me responden con un sí rotundo.
¿Cómo entender que en el planeta no se conozca el país al cual pertenece esta maravilla del mundo, uno de los diez destinos más exóticos del  globo, uno de los sitios que hay que conocer antes de morir?

En Galápagos rigen nuestras leyes, nombramos sus autoridades, manejamos territorialmente las islas. Pero no tenemos control sobre su imagen internacional, ni establecemos parámetros para su difusión, menos direccionamos su publicidad, y es muy leve el control sobre la gigantesca cantidad de embarcaciones que llegan a las mismas y muy poca idea se tiene de la forma en que sus pasajeros se enteraron de Galápagos, a qué la vinculan allá afuera y de las motivaciones que tuvieron para visitarlas.

Los propietarios reales de la imagen de las Galápagos son unos pocos cientos de turoperadores extranjeros  que usufructúan de las islas y que al no tener ningún control o requerimiento por parte del Mintur, las venden como una parada de sus cruceros, muy rentable para ellos, pero no para las Galápagos -donde hay mucha pobreza- ni para el Ecuador.

En otros países que tienen atractivos fuera del continente, lo mínimo que se hace es supervisar -y hasta imponer- que la imagen del sitio corresponda y se enlace a la del país continental, a su gobierno; que cumpla estándares estatales y en algunos casos se obliga al turoperador a visitar un destino continental como mínimo, en el caso de cruceros.

Las Galápagos se conocen y venden en todo el mundo “aisladas” del Ecuador y sus fotos están en oficinas de muchos  países que invitan a visitarlas como parte de recorridos que pertenecen al turoperador o compañías de cruceros, sin promocionar el país al que pertenecen, porque este país jamás ha impuesto reglas ni condiciones externas para su difusión y comercialización.

El Ecuador debería ser conocido mundialmente con exactitud si se norma en función de país -y de gobierno- el uso internacional de la imagen de las Galápagos como requisito para permitir el ingreso de las embarcaciones y de los tours aire-tierra a “nuestras” islas encantadas.