Las Fuerzas Armadas y el desarrollo de la nación

- 21 de enero de 2015 - 00:00

El libro del general Ernesto González provocó discusiones sobre la intentona golpista del 30-S, el secuestro y rescate del Presidente por las FF.AA., en medio del respaldo popular.

Los insurrectos y sus compinches quedaron en evidencia, así como ciertos dirigentes de ‘izquierda’ que junto a la derecha gritaban histéricos a favor del golpe, que fue rechazado en forma contundente.

Ha salido a la luz el rol de las FF.AA. y las diversas posturas de sus integrantes. Por un lado, las viejas formas de subordinación y entrega, así como la posición patriótica de la oficialidad progresista, de todos los tiempos, con visión de patria, pueblo y democracia; desde las guerras de la independencia, anticoloniales, las acciones pro nación de los tiempos de Alfaro, las de la Revolución Juliana y de militares progresistas en la dictadura de Rodríguez Lara.

Las otras, entreguistas, retrógradas y pro imperialistas, la dictadura de Castro Jijón, de abuso y violación de los derechos humanos, alrededor de las trincas derechistas, las de la masacre de los trabajadores el 15 de noviembre de 1922, el asesinato de centenares en Guayaquil, el 2 y 3 de junio de 1958, con Ponce Enríquez; la matanza de estudiantes, el 6 y 7 de noviembre de 1961 y el 29 de mayo de 1969, en la Casona Universitaria en Guayaquil, con Velasco Ibarra; así como el asesinato de Abdón Calderón Muñoz, que recuerda la acción perversa de Jarrín Cahueñas y Renán Olmedo, así como la represión y asesinatos, en ese y otros gobiernos, de líderes populares.

En las FF.AA. predominaba la capacitación desde el interés de las élites y de EE.UU. para reprimir a dirigentes políticos, gremiales y estudiantiles, a título de combatir el comunismo. También apoyando gobiernos ilegales, vendepatria, producto de fraudes o golpes de Estado.

La Revolución Ciudadana (RC) que expulsó a los yanquis de Manta denunció su Plan Colombia y expulsó a los soplones de la CIA, dio un giro en las definiciones y hechos de las FF.AA. y sus roles. Ha frenado su acción lucrativa a través de empresas; las ha equipado en forma transparente, busca modernizarlas. Las definiciones de la Constitución de Montecristi, a la par que prohíbe el uso del suelo patrio para bases militares extranjeras, señala con claridad sus roles, en la defensa de la soberanía y territorio, las considera institución de protección de derechos, libertades y garantías de los ciudadanos; obliga a que sus servidores se formen bajo los fundamentos de la democracia y los derechos humanos, respetando la dignidad de las personas sin discriminación; las define como obedientes y no deliberantes y las subordina al poder civil y a la Constitución; señalando que pueden (y deben) aportar su contingente para apoyar el desarrollo nacional.

Por ello sorprendió que en la aventura golpista del 30-S, dos años después de su vigencia, el alto mando, presidido por ese general, demorara su pronunciamiento de condena, manteniendo al pueblo en la incertidumbre, el que además fue ‘condicionado’, como ahora se sabe, en procura de que se revise o no se aplique la ley, que regula temas salariales y laborales en el ámbito público, incluida la Policía.

Solo ahora el Gral. González da a conocer las presiones que tuvo; también afirmó que el coronel Mario Pazmiño, exjefe de Inteligencia del Ejército y excandidato del PSC, “fue el contacto con el grupo militar de EE.UU. y era quien daba la información a ese país”, afirmando que “los norteamericanos no nos van a dar lanchas, medios de comunicación, a pagar a informantes así nomás, ellos también exigían algo a cambio”.

Esto es grave, había soplones a sueldo, en beneficio de la CIA y del Gobierno de EE.UU., lo que se debe indagar para bien de las FF.AA., cuya organización y funcionamiento solo pueden estar al servicio de la nación y su desarrollo.