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José Velásquez

La vida en bicicleta

26 de julio de 2021 00:50

Una de cada dos personas en el mundo sabe andar en bicicleta, y todos los días miles de millones de ciclistas se suben a sus caballos de dos ruedas para trasladarse de un lado a otro. Al menos eso dice el Foro Económico Mundial.

Existe una cruzada global para fomentar el uso de un medio de transporte alternativo que sea amigable con el medio ambiente, que fomente el ejercicio físico y que tenga un costo mucho más accesible. Todo al mismo tiempo. Pero mientras el mundo sigue el ejemplo de Holanda, China y los países escandinavos no hay que perder de vista el romanticismo de la bici.

Convencer a un hijo de que se suba y avance sin miedo por primera vez es una conquista inolvidable para muchos padres. Y es, en la mayoría de casos, un ejercicio de independencia aunque alguien incluso diría que esas primeras escapadas para pedalear en solitario son también un acto de libertad.

Dicen que los amigos de la ruta son hermanos para siempre. Hace algunos años, cuando el milenio empezaba, un chico de Sucumbios y otro de Carchi se encontraron en una escuela en El Playón, en la frontera entre ambas provincias. La bicicleta los convirtió en un mismo puño y avanzaron juntos por la gloria deportiva hasta llegar a Tokio, donde Jhonatan Narváez fue el gregario de Richard Carapaz en su podio dorado. El trabajo de Narváez fue el de proteger a su amigo de escuela de las fricciones del pelotón, aunque en el equipo Ineos los roles los dicta la estrategia de turno.

La bici es una metáfora en varias direcciones. Es parámetro de lo inolvidable y solución de las evasivas; es trabajo en equipo y reto en solitario; es paseo en familia y aventura romántica. Carchi y Sucumbios son fábricas de campeones aunque según el INEC, son Galápagos y las provincias costeras donde más se ciclea. Finalmente, en las hazañas no siempre prima la lógica.

Hoy los aficionados debaten si Carapaz puede destronar al inmenso Jefferson Perez como el mejor deportista de la historia. Y aunque  personalmente creo que eso lo sabremos con certeza conforme avance el recorrido Olímpico, me reconforta saber que en este país de escasas oportunidades los más grandes salieron de la escasez y la humildad. Perez y Carapaz son hombres de ruta, de empuje en el amanecer andino, de ataque concentrado en la recta final, Han sido modestos en el oro y resilientes en el trayecto. La bicicleta de Carapaz es muchas cosas, y por estos días es la socia de la grandeza, de la inspiración y de un suspirado orgullo nacional.

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