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Ecuador/Dom.18/Abr/2021

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Mariana Velasco

La sombra política

10 de febrero de 2021 00:00

En fila, frente a las urnas para subrayar lo mucho que está en juego en las elecciones, millones de ecuatorianos (81%) cargados de esperanza por el cambio, desafiaron al covid y los pronósticos sobre el ausentismo.

Al ciudadano de a pie le surgen dudas del ¿por qué ser presidente de un país empedrado de dificultades para gobernar? La clase política parece tener la respuesta y cuál maratón, dieciséis binomios corrieron en la primera vuelta presidencial de Ecuador. Sobre trece, yace un Inri.

Los electores golpeados por una profunda recesión, pandemia, innumerables requerimientos sociales y una caja fiscal desfondada, vamos hacia una segunda vuelta. Si es de derecha, izquierda o centro, no cuenta. No importa quien gane, tiene el mismo desafío.

La elevada deuda ecuatoriana, la debilidad de los precios del petróleo, limitaciones políticas provocadas por el uso del dólar estadounidense como moneda oficial y la inexistencia de una mayoría legislativa, dificultarán el cumplimiento de muchas ofertas, si gana la próxima ronda.

Quien gane la elección tendrá inconvenientes para lograr una pronta recuperación. Las arcas del país están vacías, la deuda crece cual levadura y gran parte de las exportaciones petroleras se emplean para pagar los préstamos a China.

Era previsible, el proceso electoral del domingo 7 se convirtió en un referéndum sobre el correísmo y las oscilaciones en las cuales el ‘líder’ pretende cambiar el sistema a su conveniencia antes de que el sucesor intente modificarlo o deshacerlo. El discurso de la derecha no alcanzó.

La sombra política del ahora residente de Bélgica demuestra la forma en que los líderes sudamericanos del Socialismo del siglo XXI ejercen el poder, incluso después de concluidos sus mandatos. Esa política radical en varios países de América Latina, muestra el costo de los liderazgos prolongados y generadores en el tiempo de un voto duro. En Ecuador, más -menos 30 por ciento.

Ejemplos cercanos, muchos. En Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ejerce gran influencia en su partido después de su retorno a la vida pública como vicepresidenta desde el 2019.

Perú, tendrá en abril elecciones presidenciales, Keiko Fujimori es candidata y según sondeos, ocupa un segundo lugar. Evo Morales, quien abandonó el cargo al intentar elegirse por un cuarto período como presidente de Bolivia, elige a los candidatos de su partido.

Qué decir de Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos líderes que alguna vez fueron populares esquivan procesos electorales libres para perpetuar su mandato.

Parecía que la ola izquierdista pasó; la mayoría de sus líderes acusados de corrupción y de extralimitarse en su poder. En Ecuador, el expresidente fue declarado culpable de cohecho agravado, afronta 35 investigaciones penales y tiene prohibido postularse a la presidencia. Nada le detuvo, fue protagonista del proceso electoral. (O)

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