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Ecuador/Vie.17/Sep/2021

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Mariana Velasco

¡La magia del click!

28 de julio de 2021 00:11

Llega un momento en la vida que el ser humano, por placer o profesión, busca documentar momentos que se equiparen con la realidad. No se trata de un procedimiento arbitrario, indiscriminado y automático, a pesar de las capacidades del sistema. El operador es quien decide lo que merece ser aislado de su contexto, aquello que tiene la importancia suficiente como para ser conservado o recordado a través de su fijación definitiva.

Es un arte y técnica a través de un proceso al proyectar imágenes y capturarlas, bien por medio del fijado en un medio sensible a la luz o por la conversión en señales electrónicas si se quiere presumir de equipos inteligentes.  El proceso que lleva a la obtención de una fotografía – sea a través del sistema analógico, digital u otro–, es complejo y presenta dificultades cuando se intenta precisarlo.

Probablemente la cuarentena facilitó la búsqueda de esos instantes de la realidad para romper el tiempo y ayudar a la memoria a recordar cuando no seamos los mismos o ya no estemos. Este documento social como lo llama Giséle Freund, tiene el poder de convertir en el tiempo en un recuerdo amargo, dulce o agridulce.

Tomamos fotografías porque queremos trascender y vivir los mejores momentos por siempre e irreverente como es el humano, pretende romper las leyes de la física, quiere aumentar el color, hacer que lo nuevo se vea viejo y viceversa, ampliar el blanco y el negro hasta desenfocar para enfocar. El foto shop, los filtros y las redes sociales, son testigos.

La foto a color o en blanco y negro, es una selección personal, única, que depende exclusivamente de los significados intransferibles, racionales y/o emocionales, que devienen del contenido de la fracción de tiempo y espacio “encuadrada” por quien la toma. Ya es universal, la fotografía con mascarilla como bandera de la humanidad, que evidencia el covid 19.

Ella, se pasea entre lo lúdico, artístico, comercial, entretenimiento, documental, incluso lo banal y superfluo. Así qué, fotógrafo profesional, amateur o aficionado, siempre habrá una razón de fondo ya sea consciente o inconsciente.

¿Qué tal esta fotografía? Pregunta recurrente de los viajes, graduación, celebración del día de la madre, del padre, del libro, de la mascota, pedida de mano, hora loca, matrimonio, Navidad, cumpleaños, fiestas sorpresa, año viejo, visitas, paseos, año nuevo y hasta funerales. El tiempo y la nostalgia reviven las gotas de felicidad o incertidumbre vividas.

Es la inmediatez de la última fotografía que, por pocos segundos, perdura en las retinas y para ello se requiere de una mínima organización para bajar, ver y subir la foto y no dejarlo en el cementerio del disco duro que alimenta de color a los silenciosos gigabytes del olvido.

Déle un espacio a la fotografía en su vida pero no un espacio a la vida en su foto. Con disfrute pleno y luego de embriagarse del momento, haga la película de sus experiencias e incluya la magia del click que, con una chispa de inteligencia, podría sumar un recuerdo o una imagen memorable.

! Uno vive lo que vive!

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