La demagogia de la reforma a la LOES

- 16 de mayo de 2018 - 00:00

La asambleísta Passailaigue (PSC-MG) anunció en redes sociales (y todo en mayúscula) que con la aprobación del Informe para Segundo Debate de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) los jóvenes “por fin tendrán libertad de escoger su carrera”. El documento que acompaña este anuncio enfatiza los cambios al “acceso del estudiante a la carrera e institución de su preferencia”, todo en negrilla. Sin embargo, ni las mayúsculas ni la negrilla lo hacen urgente.  

Según el INEC, el 54% de la población entre 17 y 22 años no accede a la educación superior debido a restricciones laborales y económicas. El 12% sostiene que el sistema es el propio limitante. Es decir, están en cursos de nivelación, no existen establecimientos educativos cerca, o faltan cupos. Con la reforma se pretende solucionar este problema estableciendo que se observará el principio de “libertad de elección de carrera e institución”.

Pero hay dos problemas con esta solución:

1. La libertad de elección para el ingreso a una universidad es una ficción por cuanto hay limitaciones en la capacidad de oferta de cada carrera e institución, en la capacidad del propio Estado a financiarlas. Un sistema público como el nuestro no puede suplir la sobredemanda de carreras populares, y la segunda mejor opción sigue siendo establecer parámetros para su admisión.

Argumentar que existe una imposición por parte del Estado es ambiguo, cuando no demagógico. Lo que existe es la mejor respuesta de un Estado frente a su propia capacidad.

2. De todos los problemas con la educación superior, este parece ser, según el propio informe de la Comisión, el menos apremiante. La limitante a estudiar una carrera está determinada por elementos estructurales que entorpecen el acceso al sistema en general. Es decir, problemas relacionados a las condiciones en las que se hallan los bachilleres al comenzar el proceso de ingreso a la educación superior. Elementos cuya solución es más compleja, pero más urgente; más amplia y, sin duda, menos twitteable.

La reforma a la LOES contempla un cambio bastante amplio de la normativa: sistema de evaluación, regulación de fondos, requerimiento de PhD, etc. Lo dicho por Passailaigue es solo un punto, un elemento que seguramente será abusado para enmarcar el debate. Y esta columna, solo una pequeña contestación, para recordar que no siempre lo más llamativo es lo más importante. (O)

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