Holanda, productor de drogas sintéticas

- 30 de noviembre de 2019 - 00:00

Pieter Tops, académico de la Universidad de Tilburg y profesor de la Escuela de Policía holandesa, señala que Holanda es uno de los principales productores de drogas sintéticas del mundo.

Tops solía estudiar democracia y administración pública de Holanda, pero ahora se dedica a investigar cómo el crimen organizado opera abiertamente en ese país y cómo ha ido ganando aceptación en ciertos sectores de la sociedad,  un fenómeno similar al de México.

Aquello es como consecuencia de la política pública sobre el consumo de drogas instaurada en Holanda a fines de los años setenta. "Creímos que dábamos un ejemplo al mundo… estuvimos muy satisfechos de ello por mucho tiempo, ahora ya no”, explica categórico Tops en su provocadora conferencia "Tráfico de drogas. El ejemplo holandés. ¿Funciona la legalización?”, organizada en Barcelona el 6 de noviembre pasado por la Policía de Cataluña, a la cual asistí. 

Lo que advertí hace cinco años en una conferencia en Ámsterdam, se convirtió en una terrible realidad de la que se habla poco, pero de la que se puede aprender mucho: el narco puede permearlo todo, si se le deja espacio.

Los conocimientos y  experiencias compartidos por Tops, basados en información de las autoridades de Holanda,  hacen pensar que el crimen organizado no es un problema que solo ocurre en países en etapa de desarrollo, como México, o en naciones con fuertes crisis económicas, como España, sino incluso en países con un sistema político y económico sólido, donde existe un marco de garantías sociales y de justicia.

"Holanda es conocido como un país rico y próspero y, en general, podemos decir que la mayoría de la gente aquí es feliz”, dice Tops. "Solíamos estar muy orgullosos de nuestra política sobre las drogas. Pensábamos que dábamos el ejemplo a otros países, y que gracias a nuestra política de tolerancia (en el consumo de drogas) no tendríamos que enfrentar los problemas que tienen otros países”.

Holanda descriminalizó el uso de las drogas; el uso de las drogas no es penalizado en general. Y en su política de salud pública los adictos no son vistos como criminales sino como pacientes. Están semilegalizadas las llamadas “drogas blandas” derivadas del cannabis.

Explicó que la legalización del consumo en Holanda tiene un vicio de origen, que ha tenido graves consecuencias a lo largo de los casi treinta años que lleva en vigor. "La realidad es que permitimos que la gente compre legalmente drogas blandas en los coffee shops pero, por otro lado, sus propietarios no pueden comprar esas drogas blandas”.

Esta contradicción legal significa que el cannabis que se vende en los coffee shops proviene de una producción y tráfico ilegal por décadas tolerado en Holanda, que ha permitido el desarrollo de grupos de delincuencia organizada que han encontrado ahí un paraíso, no solo para la producción ilegal de cannabis sino también para la producción de otras “drogas duras”. (O) et * Tomado de la DW