Frente Amplio de Uruguay

02 de abril de 2011 - 00:00

Cuarenta años han transcurrido desde la fundación, el 26 de marzo de 1971, del Frente Amplio de Uruguay. Su pueblo lo ha conmemorado dentro y fuera del país. Bajo la presidencia de Jorge Brovetto, el acto central tuvo como invitado de honor a Lula, ex presidente de Brasil, quien expresó que el FA fue el ejemplo para la formación del PT brasileño, porque “las izquierdas de Uruguay y Brasil supieron cambiar pero sin cambiar de lado” y que sus experiencias de gobierno son una referencia para el resto del mundo. Entre los asistentes se encontraban el presidente José Mujica, el vicepresidente Danilo Astori, y algunos de los fundadores del Movimiento, entre ellos Lilí Lerena, viuda del primer presidente del Frente, Líber Seregni.

El general Seregni que formaba parte de un grupo independiente, se unió a los partidos Socialista, Comunista, Izquierda Cristiana y otros que en febrero de 1971 decidieron formar un  frente que permitiera la conservación de la independencia de cada uno, dentro de un gran todo. El General, con una honrosa hoja militar, fue electo primer presidente. La feroz dictadura instaurada en 1973 lo apresó y condenó a 14 años de cárcel de los que cumplió 8, en medio de un incesante clamor por su libertad a nivel internacional.

En 1985 visité Montevideo y pude conocer a tan ilustre figura. Me sorprendió por su sencillez, amabilidad y modestia. Para entonces había recibido cientos de condecoraciones que guardaba en un baúl. En dos ocasiones visitó Ecuador y lo recibí en mi casa. Con sumo pesar recibí la noticia de su fallecimiento en julio de 2004, tres meses antes de que triunfara la coalición de la que fue co-creador.

Los frenteamplistas consideran que el gran logro obtenido es que Uruguay sea hoy un centro productor, que ha permitido reducir la pobreza y la indigencia en un 30%. La relación con los países latinoamericanos es de “de complementariedad y no de competencia”. Según el semanario Brecha, el cambio fundamental introducido por el Frente Amplio “fue la moralización de la vida política del Uruguay”. Tras conseguir la Alcaldía de Montevideo, Tabaré Vásquez alcanzó la presidencia de la República, desempeñando con éxito tal dignidad. En 2009 el ex guerrillero Pepe Mujica lo sucedió.

La vida de Uruguay ha cambiado y pocos dudan de que el FA conservará la preferencia electoral. El FA es aún referente de unidad en la diversidad, objetivo difícil pero indispensable para mantener los procesos de cambio. Ecuador marcha por un camino parecido.