¡Fácil es decir!

- 03 de agosto de 2020 - 00:00

Suponga que usted es parte de la sociedad “Sociedad 123”, misma que con cierta frecuencia la población acude a las urnas para elegir a quien les representará por un determinado tiempo. Ahora bien, el próximo año se llevará a cabo un nuevo proceso electoral, y ya en la “Sociedad 123” se han suscitado varias situaciones:

 a) del clima electoral: en su gran mayoría, rostros que buscan captar la confianza de los electores; propio decir: ¡Los mismos de siempre! ¿Rostros nuevos? Deseable, pero hay pocos: quienes han decidido dar ese paso presentan ideas preliminares las cuales propician a un interesante debate; aunque mi posición es poco optimista respecto a lo que decidan los electores; aún dudo de que la sensatez brille, y que no sea eclipsado por esa fiebre del “apoyo porque es “[email protected]”, pero por salir en TV” (ellos podrán ser muy capaces en otras ramas, pero en ciencias políticas o jurídicas, lo dudo).

b) de los partidos políticos: el común denominador de muchos de ellos sigue siendo la búsqueda mezquina de espacios de poder, y el egoísmo de entre sus simpatizantes; por un lado, consignas que solo se agitan meses antes de los comicios electorales (como “vamos al relevo generacional”), y poca coherencia entre lo que creen y lo que hacen (apostamos por gente joven, más sus cuadros siguen siendo quienes “ya han estado”, y que encabezan las encuestas). ¡Grave problema!

c) de los potenciales elegibles: “Hay de todo, como en botica”, decía mi abuelo Juan Pancho. Lo que me llama la atención es que en “ese bosque” exista(n) persona(s) que pretenda(n) resaltar “la honestidad” y endosarla a una de las personas potencialmente elegibles, aunque esta persona anteriormente no haya honrado el principio honorífico de la palabra. ¡Cuidado las inconsistencias! El Evangelio es claro: quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho.

¡Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia! (O)

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