Exponencialidad

- 17 de mayo de 2018 - 00:00

Emmanuel Todd, historiador y antropólogo francés quien en 1975 saltó a la fama al predecir la caída del sistema soviético en su libro El Hundimiento Final, afirmó que la globalización no era la causa sino el resultado de las crisis de las sociedades desarrolladas y sus políticas económicas keynesianas. La referida “crisis” posibilitó la implantación de políticas que facilitaron el libre intercambio y, en consecuencia, la disociación entre los sistemas productivos locales y los consumidores nacionales.

Todd es parte de un grupo de autores que estudiaron las causas profundas del estancamiento que, según ellos, marcó el fin de una época signada por el “fatalismo” de la globalización (integración mundial, desaparición de fronteras, libre flujo de bienes, capitales y de personas). En contraposición a la mundialización económica, Todd propuso un “proteccionismo inteligente”, una suerte de desglobalización de la economía de mercado que ponga freno a la apertura externa y al desarrollo de la libre empresa.

El fenómeno globalizador, en lugar de ser visto como un mal nacido del neoliberalismo o del neocorporativismo debe ser entendido como lo que es, el resultado de una combinación de fuerzas originadas en la libertad económica, la integración comercial y la innovación tecnológica, que conduce a la expansión y modernización de las distintas economías. Estas fuerzas han dado origen a cambios profundos, entre ellos, la exponencialidad.

Peter Diamandis, médico e ingeniero aeroespacial, fundador de Singularity University y autor de Abundancia: El futuro es mejor de lo que piensas, asegura que el mundo está mucho mejor que nunca. La pobreza extrema ha disminuido más en los últimos 50 años que en los 500 años anteriores. En el último medio siglo, mientras que la población en nuestro planeta se ha duplicado, el ingreso promedio per cápita alrededor, ajustado por inflación, se ha triplicado. Diamandis considera que en los próximos 30 años nos dirigiremos a un mundo de abundancia en el que podremos satisfacer las necesidades básicas de cada hombre, mujer y niño.

A través de avances en tecnologías de crecimiento exponencial se democratizará y universalizará el acceso a energía, alimentos, atención médica eficiente y efectiva y una educación que empodere las mentes de los jóvenes en todo el mundo. Gracias a las tecnologías informáticas y computacionales que conocemos hoy, el conocimiento disperso se aunará y se acelerará exponencialmente.

La exponencialidad es el resultado de las oportunidades nacidas de la “apertura inteligente”, la libertad económica, la educación colaborativa, las redes de conocimiento y la innovación, que en todas sus formas conectará todos los sistemas productivos con los consumidores mundiales. (O)

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