Nunca le tembló la voz

- 02 de octubre de 2018 - 00:00

El escenario de la ONU en Nueva York tiende a pasar desapercibido, aun en plena semana de inauguración de la Asamblea. Lo que la Asamblea debate, y lo que la misma Asamblea aprueba, mediante resoluciones, no tiene poder vinculante. Israel, EE.UU., por citar dos muy sonados casos, se han burlado de decenas de resoluciones que han condenado, sistemáticamente, los asentamientos ilegales en Gaza, el bloqueo contra Cuba.

En la semana de instalación de la 73ª Asamblea General, que arrancó el 18 de septiembre, muchos presidentes y jefes de Estado concurrieron a Nueva York para hacer oír su voz. Después de una intervención, algunas muy lúcidas, el mundo no cambia, pero aquellas palabras cargadas de enorme simbolismo nos conmueven, nos sacuden y visibilizan muchos dramas de esta humanidad.

Evo Morales no dejó pasar la oportunidad, en la sesión del Consejo de Seguridad, le espetó en la cara al presidente Donald Trump, todo lo que EE.UU. incumple, viola y atropella, infligiéndole a la humanidad mucho dolor, sufrimiento y muerte.

Seguramente el “anaranjado” presidente Trump no terminó de entender por qué ese indígena lo estaba sacudiendo, como tomándolo de las solapas: “En los últimos meses, su desprecio al derecho internacional, el multilateralismo y los principales propósitos de la Carta de la ONU han sido notorios. Cada vez que EE.UU. invade países, lanza misiles o financia cambios de régimen, lo hace acompañado de una campaña de propaganda en nombre de la justicia, la libertad, la democracia, los derechos humanos o razones humanitarias”, con enorme coraje y dignidad, Evo Morales, a tan solo 2 metros de distancia, se lo decía al presidente de la potencia bélica más poderosa de este planeta.

“A Washington no le interesa la democracia, pues financia golpes de Estado, apoya a dictadores, y amenaza con intervenciones militares contra gobiernos democráticamente electos, como hace con Venezuela”, continuó Morales. Insisto: un discurso no es suficiente para cambiar una situación injusta, menos entre países, y peor si uno de ellos es muy poderoso, que hoy se pavonea con su traje de matón.

“EE.UU. no promovería el uso de la tortura ni abandonaría el Consejo de los Derechos Humanos y no separaría a los niños migrantes de sus familias y los pondrían en jaulas”, esas palabras las tuvo que oír Trump, porque Morales, un presidente de nuestra región, tan necesitada de verdadera integración, no se arredró. Para eso está ese escenario, para alzar la voz, como tiene que ser, cuando los temas son de importancia planetaria. (O)

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