Urge enseñar ética

- 21 de octubre de 2018 - 00:00

Las crisis pueden expresarse de diversas formas, tal vez una de las más graves que pueden aquejar a la sociedad sea la crisis por falta de honestidad, es decir, la carencia de ética en el comportamiento humano, por la ausencia de adscripción a valores y principios fundamentales a observarse en las relaciones cotidianas.

En el país observamos un ritmo frenético y nunca antes experimentado de descubrimiento de comportamientos reñidos con la ética, esto evidencia que debemos acometer los esfuerzos necesarios para que todos los niños desde sus primeros años aprendan esta invaluable disciplina filosófica o ciencia del comportamiento moral.

Grandes pensadores desde hace mucho tiempo tuvieron claro la necesidad de pensar sobre los principios éticos, entre ellos Aristóteles, Descartes, Kant, Spinoza, Freud, Sartre, Foucault, Nietzsche, Camus. Para Savater, en su Ética para Amador, la ética se explica por la reflexión acerca de las razones por las cuales se tienen como aceptables algunos comportamientos humanos frente a nuestros semejantes y al mundo, que pueden ser evaluados respecto a si convienen o no, lo que es correcto o no lo es, en un contexto social determinado.

Se ha definido que entre los principios más importantes están: respeto a las personas –yo agregaría: y a la vida en todas sus formas-, beneficencia, evitar hacer daño, justicia.

Lo cierto es que a partir de nuestra historia reciente nos va quedando claro que, tanto para servir a la sociedad, como para ejercer el poder y manejar recursos públicos, lamentamos la carencia de ciudadanos éticos, lo que nos pasa una factura descomunal ahora mismo.

Saramago, en su difundido discurso titulado “Democracia y Universidad”, posiciona que la educación está en la familia y no en la escuela, también sostiene que ambas están en crisis; un mensaje nada auspicioso. Para salir de esta embarazosa situación, urge que la política pública contemple acciones serias para la enseñanza de la ética. (O)