Los millones de “El Chapo”

- 22 de julio de 2019 - 00:00

Lo capturaron por tercera vez en enero de 2016 y fue deportado a EE.UU. casi un año después. Joaquín “El Chapo” Guzmán tuvo tiempo para esconder su fortuna y preparar su defensa. Siempre se supo que le esperaba la cadena perpetua, así es que los abogados se concentraron en proteger sus bienes.

Antes de la deportación reclutó a nuestro compatriota Eduardo Balarezo, que por esos días defendía a otro narco mexicano y exaliado de Guzmán: Alfredo Beltrán Leyva. Balarezo tiene su oficina en Washington DC, se forjó en derecho penal en Georgetown y obtuvo la licencia para ejercer también en Nueva York.

“El Chapo” estaba conforme con el fichaje, pues Balarezo y su socio William Purpura lograron que Beltrán Leyva la saque barata. La fiscalía pedía una multa de $ 10.000 millones y al final el juez dictaminó que pague $ 529 millones.

Ya en suelo estadounidense, Guzmán reclutó a Jeffrey  Lichtman, famoso por haber defendido a capos de la mafia italiana neoyorquina. La prensa local conjetura que los honorarios del equipo legal no bajaron de $ 5 millones. 

La fiscalía alegó que el Cartel de Sinaloa movió hacia EE.UU. más de 140 toneladas de heroína y cocaína, y basado en una estimación comercial, exigió una multa de $ 14.000 millones. Pero el abogado coterráneo no logró negociar un descuento mayor y el juez ordenó pagar $ 12.600 millones.

¿A cuánto equivale esa cantidad? A tres años y medio del presupuesto de educación de Ecuador si la partida de 2019 se congelara para el futuro. Es tres veces el dinero comprometido por el FMI si cumplimos sus condiciones. Es lo que Ecuador destina en un año al área social … y quedaría un vuelto inmenso. Y como es un dinero nada despreciable, México también reclama una tajada. Trump dijo que la multa podría ayudar a pagar su publicitado muro ($ 15.000 millones). Pero México sabe que con esos recursos puede financiar durante dos años su presupuesto militar.

Pero aquí viene la pregunta vladimira de cajón. Algunos expertos coinciden en que el patrimonio empezó a esconderse de manera más prolija en estos años y que es poco probable que lo puedan desenterrar. Así actúa la mafia moderna. Cuando todo está perdido, la cárcel no es lo peor sino quedarse sin el dinero.

Cualquier semejanza con nuestra realidad nacional no es pura coincidencia. (O)