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Christian Gallo Molina

El peso de la libertad

11 de abril de 2021 00:00

Quienes conocieron a Jean Paul Sartre, mencionan que durante una conferencia en el Club Maintenant, a fines de octubre de 1945, el filósofo francés narró una anécdota que cautivó al numeroso auditorio y que poco tiempo después sería transcrita en su obra “El existencialismo es humanismo”. 

En ella, Sartre relataba que, durante el periodo de la ocupación nazi, un exalumno acudió en su búsqueda a fin de pedirle consejo. El muchacho le comentó que su hermano había fallecido defendiendo a Francia antes de su rendición y que posterior a ella, su padre se alió al régimen nazi y abandonó a su familia, convirtiendo al joven en el único sostén de su pobre madre. Sin embargo, y a pesar de las circunstancias, el dilema del muchacho estribaba en saber si lo mejor era quedarse a cargo de su madre u optar por la defensa de su patria uniéndose a la resistencia y luchando contra su padre.

El joven, previo a acudir donde Sartre, había considerado recurrir a otras autoridades como sacerdotes y mayores, pero sus respuestas no le satisfacían por la abstracción que representaban. De ahí que la única salida para el muchacho era el consejo de su antiguo profesor. Este, al conocer la situación de su discípulo, solo supo decirle: “Eres libre, por tanto, elige”.

Sartre, no reveló qué sucedió con su alumno ni cuál fue su decisión pues lo que quiso a través del ejemplo, es señalar que no existe seguridad en el mundo y que por más que las autoridades morales nos quieran guiar, sólo nosotros podemos conocer el peso de nuestras decisiones, es decir, el peso de nuestra libertad.

Así, la libertad, tanto para Sartre como para otros filósofos que le precedieron, habita en la experiencia humana. Y es precisamente por eso que el hombre, día a día, redefine su naturaleza a través de sus decisiones. No existe un destino predefinido ni una certeza absoluta, pues únicamente la decisión del hombre, al menos en un contexto de libertad institucional, es el único motor de su futuro. En palabras sencillas, es la libertad de elegir lo que marca lo que seremos.

Quizá, el automatismo al que nos ha sometido la modernidad convierte en pocas las ocasiones en las que podemos reflexionar sobre la importancia de la libertad, sin embargo son días como hoy, los que nos permiten sentir de una forma concreta el peso de nuestras decisiones. El ejercicio democrático se convierte en uno de los mejores ejemplo de libertad, pues aun cuando parezca que nuestra decisión es irrelevante, de ella surge nuestro futuro, ya que al final de todo, las decisiones colectivas, al menos en teoría, deben nacer de individuos libres.

Mas allá de las posturas políticas que nos acompañen, frente a una urna –como ante la vida-, solo nosotros somos conscientes de nuestra decisión ya que es ahí cuando somos libres de inventar nuestro futuro, pero también responsables de lo que este nos depare. (O)

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