El odio continúa

- 24 de noviembre de 2018 - 00:00

El odio político seguramente responde a una estrategia malévola internacional. No puede ser coincidencia lo que sucede con los últimos gobiernos progresistas de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador. Se sembró el odio mediante la maldita palabra “corrupción” para difamar y desprestigiar a líderes honrados de izquierda hasta el punto que la gente olvidó a la tristemente célebre empresa privada brasileña corruptora Odebrecht.

La palabra, repetida y repetida, luego se asoció al cuco del comunismo, para convencer a los ingenuos. De eso se han valido los políticos locales, traicionando los principios por los cuales fueron elegidos, para obtener cargos relevantes que les permita influir y proceder con procesos y condenas ilegales e ilegítimas.

La estrategia de difamación y odio asocia la maldita palabra con las corrientes progresistas y sus líderes como los causantes de todos los problemas, creados de modo mediático. En el caso ecuatoriano la realidad se ha tornado en una pesadilla. La siembra del odio hermanó a actores políticos disímiles.

Se asegura, por ejemplo, sin fundamento, que hubo en la década pasada un descalabro económico, que hoy se trata de corregir, cuando la realidad muestra que es lo contrario. Algún editorialista aseguró que “la sociedad reclama justicia”, e incluso “venganza”.

Mientras el Vicepresidente se halla privado de la libertad, sin pruebas, por más de un año, hay quien lo llama “convicto de la justicia por corrupción”. La palabra maldita creada por las fuerzas oscuras internacionales, y respaldada por las personas y medios locales, se repite y se repite, y hasta se asegura que es “un sujeto con serios indicios de delincuencia organizada”. Pero es claro que cuando descollaba su figura se inició el empeño de difamación y desprestigio.

Un editorialista se preguntaba hace poco “¿Qué provoca que un movimiento caiga en una decadencia de esta naturaleza, luego de haber estado posicionado como uno de los movimientos más prometedores en la política ecuatoriana?”. ¿Una falsa “decadencia” creada justamente para evitar lo prometedor? La siembra del odio ha cosechado aliados, pero la verdad es prometedora. (O)

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