Ecuador del caos, un rancho imposible

- 14 de octubre de 2019 - 00:00

1. Si Ecuador con mucho esfuerzo detiene a la delincuencia común, ¿está preparado para contener el anarquismo y vandalismo instigado por mafias? Lo peligroso sería quedar legitimado como tierra de nadie o de ciertos grupos y el efecto de esto es desastroso.

2. No hay peor cosa que un sociópata, sin que sea notado como tal, encuentre un nicho donde pueda disfrazar su impulso de destrucción: una manifestación social, por ejemplo.

3. La comunicación del Gobierno hacia la ciudadanía demuestra cohesión institucional. Sin embargo, sin caer en un Estado de propaganda, falta una buena fórmula de fácil y continua comunicación para evitar el caos.

4. Sobre la paz: a) No es posible sin raciocinio, psicoanalistas o artistas.

b) Si no se respeta el lazo social, la sociedad está rota. Ecuador ya estaba roto y hoy está desbordándose.

c) Si no se sabe amar, ni se ama el saber o libros, nunca habrá paz social.

5. Todo aquel que en su expresión política coarta (con coerción) las libertades de otros, de producir, sobrevivir, trabajar… es el verdadero enemigo del comercio y, por lo tanto, de la libertad.

6. El autoritarismo puede disfrazarse de gobierno, pueblo, religión, etc. Grupos que viven a su propia ley y justicia ¿chantajean a punta de lanza a todo un país hasta ceder a sus peticiones?, achicando las vías de diálogo, lo que queda es el sometimiento a su demanda, a la fuerza y violencia. Ya hubieran dicho unos: “Si quieren lo que piden, ganen en las urnas”.

7. Queda claro que Ecuador pertenece a unos cuantos que arrancan lo que pueden con su asalto camuflado de lucha. Desde el delincuente, el “infiltrado”, hasta el político o banquero.

8. Si en esta era se siguen cometiendo las mismas prácticas como solía hacerse 100 años atrás, quiere decir que se vive en un anacronismo autista único, sectario y dogmático. ¿Barbarismo en pleno Estado de derecho?

Ojalá podamos salir pronto de ser un rancho tercermundista. (O)