Notas sobre la desigualdad de género

- 08 de agosto de 2018 - 00:00

En 2012, Corinne Moss-Racusin y colegas publicaron un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences, donde utilizaron un experimento para medir el nivel de prejuicio de género en la comunidad científica. Los investigadores enviaron a científicos aplicaciones de estudiantes de posgrado postulándose para una posición como directores de laboratorio. La mitad de los científicos recibió una aplicación con nombre de mujer, y la otra mitad recibió la misma aplicación pero con nombre de hombre. Las mujeres recibían una calificación más baja que los hombres en nivel de competencia, empleabilidad, y si el científico estaría dispuesto a ser su mentor. Los científicos también ofrecían a las mujeres un salario 10% menor al de los hombres.

En 2014, Mandel y Semyonov publicaron un estudio en Demography, donde analizaron la brecha salarial en EE.UU. entre 1970 y 2010. Si bien esta brecha se redujo desde los 70 hasta la actualidad, las mujeres reciben 80 centavos por cada dólar recibido por los hombres. Lo que más explica la brecha es la diferencia en horas de trabajo por género. Los investigadores notan que la diferencia en horas de trabajo está ligada a la sobrecarga doméstica de las mujeres.

Usando una metodología similar, Santiago Sarmiento, de la Universidad de Cuenca, publicó en 2017 un estudio sobre la desigualdad de ingresos en Ecuador entre 2007 y 2015. Según el estudio, hay una reducción en la brecha salarial en Ecuador, pero que esta brecha sigue siendo significativa. Más allá, tomando en cuenta los niveles de escolaridad, experiencia y sector de empleo de mujeres y hombres, las mujeres deberían recibir ingresos más altos que los hombres. Sin embargo, según el INEC, en 2017 el ingreso de las mujeres era 22% menor que el de los hombres. La semana anterior, los medios de Japón reportaron que, desde 2011, la Universidad Médica de Tokio redujo artificialmente las calificaciones de postulantes mujeres, ante el registro de un número creciente de mujeres aceptadas en la universidad. Los resultados fueron manipulados para que no más del 30% de los candidatos aceptados sean mujeres. Un funcionario de la universidad sostuvo que era una “mal necesario”, por la preocupación de que las mujeres saldrán de la fuerza laboral al quedar embarazadas.

Esto es para aquellos que dicen que todos los “socialistas” quieren igualdad de resultados a través de la intervención estatal. No, señores. Lo que se quiere es evitar esto: desigualdad de oportunidades. (O)