Democracia y libertad

- 15 de octubre de 2014 - 00:00

Voceros de la restauración oligárquica han insistido, buscando afectar al Gobierno, en tergiversar el concepto y contenidos de ‘democracia’ y ‘libertad’, estrechamente vinculadas.

Como sabemos, la democracia es opuesta a oligarquía, tiranía o abuso de poder; y solo se puede dar si hay igualdad, justicia y libertad. Es, además, inexistencia de privilegios, respeto a los derechos humanos, a la interculturalidad y plurinacionalidad; supremacía del interés colectivo frente al individual; y en ella, el gobernante se subordina a la voluntad popular.

Todo esto es justo lo que la derecha, a nivel mundial, jamás ha reconocido, actuando siempre en contrario.

La ‘democracia’ en Ecuador, desde lo político, ha sido maltratada, violada, utilizada por el poder de unos pocos, que concentran para sí la riqueza, eliminando toda posibilidad de aplicarla en el ámbito económico; y desde la perspectiva social, su práctica ha sido de afectación en extremo a las grandes mayorías, que sufren discriminaciones y marginaciones de todo tipo. La liquidaron, concentrándola en los ámbitos de las minorías privilegiadas, grandes terratenientes y poderosos capitalistas, asociados al capital financiero internacional y a las poderosas empresas multinacionales.

No fue suficiente la revolución de Alfaro, quien proclamó que “la libertad no se implora de rodillas, se la conquista en los campos de batalla”, por ello el pueblo sigue en la lucha.

Los déspotas y tiranos, explotadores y usurpadores del poder, falsamente la proclaman; por ello, cuando se afectan sus privilegios, la reclaman, al igual que su ‘libertad’, para volver al pasado, a lo suyo, a su poder de clases utilitarias y egoístas, a la putrefacta partidocracia.

La oligarquía local, sometida al poder imperial, siempre buscó consolidar sus intereses, pervirtiéndola, tergiversándola, manipulándola; apenas la aceptaron en lo electoral, para usarla en su beneficio y para sus robos, salvatajes y saqueos. Sus prácticas políticas han sido los fraudes electorales, golpes y terrorismo de Estado, represión, torturas y asesinatos.

Desde las grandes potencias, cuantas veces han querido, masacraron a los pueblos, con invasiones y guerras, y lo siguen haciendo, en nombre de la ‘libertad’, como ya sentenció Bolívar respecto a EE.UU.

Hablan y escriben con cinismo tanto adefesio y se atreven a criticar a insignes revolucionarios de América y el mundo. Hipócritamente recuerdan a Bolívar, Martí, Alfaro, que en sus tiempos históricos combatieron a los poderes imperiales y serviles locales, como ahora lo hacen todos los pueblos.

Que sigan con sus histriónicas poses politiqueras y demagógicas, el pueblo persistirá en su acción y el Gobierno actuará en consecuencia, profundizará las reformas y ejecutará otras, con el apoyo del frente Unidos -que incorpora movimientos políticos y sociales progresistas- al que se ha sumado el Frente Nacional de Profesionales por la Revolución Ciudadana y los bolivarianos y alfaristas que, desde los inicios, la impulsa y defiende.