Cuento de la restauración estadounidense

- 05 de enero de 2019 - 00:00

or estos días, cuando anunció que su país dejaría de ser el “policía del mundo”, el mandatario estadounidense Donald Trump recurrió de nuevo a un eslogan entinado durante la campaña electoral de 2016.

Palabras más, palabras menos, su lema reza: Al velar por la seguridad y el orden mundial, asumiendo el rol de “gendarme global” en contra de los intereses de nuestro país, Estados Unidos ha sido blanco de la explotación económica y el abuso militar de amigos ricos y maliciosos desde hace tiempo.

Quienes sacan provecho a este servicio ofrecido por Estados Unidos son sus aliados y los perjudicados, los propios estadounidenses. Esta injusta distribución de las cargas –ese es el núcleo del argumento de Trump– llegará a su fin gracias a su estrategia “¡America first!”. Al dejar de invertir en la protección de otros países, él podrá empezar a cumplir su segunda promesa electoral: “Make America great again!”

Preguntemos qué ha hecho Trump concretamente o qué no ha hecho para reconstruir su país durante la primera mitad de su mandato.

La presidencia habría transcurrido de otra manera, seguramente, si su primera iniciativa legal hubiera servido para cumplir su primera promesa electoral: un paquete abarcador para el financiamiento estatal de obras infraestructurales.

Un paquete amplio concebido seriamente para sanear las redes de tránsito en mal estado, reforzar los edificios de instituciones educativas y apoyar a las instancias comunales en aprietos. Pero no lo hizo. Trump se ha ocupado desde el principio de su mandato de una promesa electoral que divide a la nación: la construcción de un muro en la frontera con México.

Pese al anuncio de que Estados Unidos dejará de ser el “policía del mundo”, Trump no redujo el gasto militar. Al contrario: el presupuesto para la defensa en 2019 ha aumentado en comparación con el año previo en 10%.

Por otro lado, elevó drásticamente el límite de endeudamiento estatal de Estados Unidos; y lo logró mediante una reducción de impuestos que benefició, ante todo, a los ricos. Estos ejemplos demuestran cuán seriamente hay que tomar las promesas de Trump de reconstruir el país. (O)

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