Crimen sin castigo

- 19 de septiembre de 2018 - 00:00

La honradez es de ida y vuelta, por lo que sea, así funciona la operatividad ética de las sociedades. Aquellas, como célula o tejido, son sistemas abiertos, igual que en termodinámica: entrega y recibe energía. Entrega y recibe decencia, tan fácil como eso. También en el Ecuador. Cada social ecuatoriano asume su honradez en la proporción que puede y quiere, ni más ni menos; se hace responsable de lo ínfimo y de lo grande. Y también la convierte en afán práctico si lo exige el entorno social: “aprovechar” la oportunidad. “¡Tumba aquí lo que tú quieras, que mi primo es policía!”, diría el tocayo Alimaña. La absoluta impunidad es el largo del crimen. Nuestra ética se deja ver en minucias: llenar de basura las calles, incumplir ordenanzas, ocupar lugares destinados a personas discapacitadas, despreciar el esfuerzo ajeno, el abuso gamonal de “no sabe con quién te metes”. Etcétera. Pequeños fallos éticos destructores de la moral pública.

Esta quejadera popular por la delincuencia de cuello blanco. ¿Es real o es morboso pesar porque fueron pillados? Asumo que es un juego de personalidades contrapuestas a lo Bender D. Rodríguez.  Otra más: en las sociedades urbanas y rurales se sabe quién era chiro antes del apoyo electoral y al concluir el cargo restriega en el rostro de la gente la fortuna mal habida; postulado de nuevo se recae. Hay que decirlo fuerte y claro: complicidad colectiva.

Por estos días, la oralidad barrial se distrae al igual que en el club de alta sociedad con esta pulida desvergüenza: “si quiere ser candidato debes tener un carajal de billete”. Pesa la frase de aquel cúmbila de barrio adentro: “¡harta demencia! ¿Si me entiende?”. Yo sí le entiendo, familia. Los noticiarios abren con la venenosa macrobiótica de la corrupción y el ciclo no tiene fin, porque además de la impunidad afrentosa continúa el elogio a la moral malandra: “el que no afana la guita pública es gil”. Verdad tanguera muy activa en el reconcomio ciudadano de la República del Ecuador. (O)