Por quién votar para el CPCCS

- 04 de marzo de 2019 - 00:00

Que levante la mano quien ya sabe por quién va a votar para integrar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Para ejercer la ciudadanía en democracia y decidir entre las opciones políticas, primero hay que enterarse. 

Pero aquí estamos, a las puertas de una elección y los aspirantes al CPCCS son ilustres desconocidos. La ley no les permite hacer proselitismo y el CNE ha hecho una pobre labor de difusión.

Esta vez no habrá ni números ni colores en las papeletas que puedan servir de pistas para vincular a los candidatos con una tienda política. No habrá piloto automático para los electores; solo las fotos de 43 individuos y sus nombres.

Por si no lo sabe, hay que elegir a 3 hombres (de una lista de 28) y a 3 mujeres (de un grupo de 11). El séptimo integrante saldrá de entre 4 miembros de minorías étnicas.

Hay varios abogados (12), pero también hay educadores (6), médicos (5) y economistas (5). Hay variedad, desde     alguien con estudios en estrategia militar naval hasta un sacerdote.

La participación ciudadana debe estar apoyada en pilares como la independencia pero a estos consejeros también se les debe exigir profesionalismo. Eso quiere decir que, al menos deben conocer para qué se los está eligiendo. El artículo 208 de la Constitución les asigna 10 deberes y atribuciones muy delicadas, pero el discurso de la mayoría no es muy distinto al de cualquier político novato.

Involucrar a los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones requiere de gente preparada y en sintonía con lo que necesita el país. Un lugar en un organismo con tanto poder no debe ser asumido como una beca o una embajada de los partidos.

En mi caso personal  apenas identifico a cinco perfiles aptos. Algunos llegan auspiciados por organizaciones tradicionales como la Fenocín o por gremios como la Federación Médica Ecuatoriana. Otros se postulan a título personal o están avalados por agrupaciones minúsculas. Eso es lo menos importante porque el debate no es sobre la representatividad sino sobre la idoneidad.

El CPCCS es innecesariamente  poderoso y ponerlo en manos de personas improvisadas es caminar en la oscuridad. Así, anular el voto no luce como la peor de las opciones. (O)