Con el swing del Abuelo Zenón

- 28 de febrero de 2018 - 00:00

Esta jam-session es con el swing político del Abuelo Zenón. La Comunidad es ordinaria por el común de sus anhelos y es la autoridad electa, por el liderazgo alcanzado, que salta a extraordinaria al verificar y aplicar la igualdad de derechos, Casa Adentro y Casa Afuera. Casa en el sentido ancestral. La Comunidad, como el árbol, tiene raíces, tallos, ramas, hojas y frutos; no tanto por composición social como por misión cultural, pero cada factor vital cumple con su responsabilidad del acuerdo y así se determina la calidad final del árbol. La autoridad corresponde a la comunidad y nunca es al revés.

La autoridad se desempeña con adquirida inteligencia comunitaria que no sería tal sin memoria colectiva e histórica. La autoridad, individuo y grupo dirigente, carga con bondades y pesares de sus electores (mandantes) mediante la dinámica de gestionar más para lo primero que para lo segundo. La continuidad del desbalance mantiene el efecto progresivo de construir el estar bien colectivo. Si es al contrario, todo el beneficio se concentra en la autoridad y su chininín de personas encumbradas. Se malogra la verdadera autoridad, se pudre de manera irremediable la confianza y la vía definitiva es revocar aquella delegación de autoridad.

“Usted manda cumpliendo los mandados de la comunidad. Y si usted, autoridad, deja su huella en el polvo o en el barro no será más respetada por el viento o por el agua que cualquier otra. Usted cree que se encumbra, pero con añeja sabiduría déjeme decirle: nadie crece hacia arriba a fuerza de estiramientos. No será más respetable por rozar las telarañas del techo o descolgar los mangos más altos. Hay respetabilidad en esa altura, pero siempre será mayor e infinita aquella que proviene del pensamiento modificador de nuestras dificultades”, proclama la voz comunitaria.

La autoridad es concesión de la Comunidad y ella la retira. No hay mando sin mandante que manda obedeciendo el mandato de la Comunidad. Axê, Zenón. (O)