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Ecuador/Sáb.16/Oct/2021

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Karen Garzón-Sherdek

Comprensión y empatía: un avance humanitario

12 de febrero de 2021 00:00

Chile deportará a más de un centenar de migrantes, entre ellos venezolanos, por haber ingresado de manera irregular por la frontera con Bolivia. Esto responde a un plan de control fronterizo, enmarcado en la ley de migración. Mientras este desgarrador suceso ocurre en el país del cono sur, Colombia ha anunciado el “Estatuto de Protección Temporal” que busca regularizar por diez años a 1,7 millones de venezolanas y venezolanos que viven de manera irregular en ese país para que puedan contar con derechos e incorporarse a la fuerza laboral. Ser considerado como fuerza productiva y no como una carga. Esto sin duda constituye un paso histórico que ha sido recibido con beneplácito por varios países y organizaciones internacionales. Cabe mencionar que Colombia había hecho previamente un esfuerzo para regularizar alrededor de 800.000 migrantes con permisos migratorios temporales.

Según datos de Naciones Unidas, para 2019 se registraron 272 millones de migrantes en todo el mundo. No obstante, la crisis migratoria venezolana es verdaderamente alarmante. En los últimos años, más de cinco millones de personas han tenido que salir de Venezuela por diferentes motivos, algunos como migrantes, otros como refugiados. Las situaciones a las cuales han tenido que hacer frente no han sido nada simples. Han dejado su patria, familia, amigos, en búsqueda de un mejor futuro. Muchos han experimentado múltiples escenarios de xenofobia y aporofobia, explotación laboral, crisis económica y social que han sido ahondadas por la crisis de la Covid-19, entre otras.

Así como el gobierno de Colombia ha tenido una admirable respuesta, es importante que la sociedad ahonde esfuerzos para apoyar a las y los migrantes. Se debe encontrar empatía, evitar vulneraciones de derechos y acoger a los migrantes en un acto de solidaridad. Como lo dijo Patricia Llombart, Embajadora de la Unión Europea en Colombia, el país cafetero nos ha enseñado a “poner la dignidad del ser humano en el centro de la respuesta a la migración”. Hace varias décadas, miles de colombianos migraron a Venezuela en búsqueda de un mejor mañana; hoy, Colombia aporta con un gran gesto humano a la protección de estas personas.

 

 

 

 

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