Candidatos

- 02 de septiembre de 2020 - 00:00

A propósito de las próximas elecciones y de la profusión de candidatos presidenciales, los ecuatorianos deberíamos hacer un ejercicio de reflexión sobre el porqué de tantos partidos y movimientos políticos y de tantos candidatos a la primera magistratura. El más simple análisis nos dice que la Constitución de la República y el Código de la Democracia (ley Electoral) lo permiten y, por ello, en el ejercicio del derecho de participación política, todos estamos legalmente facultados para elegir y ser elegidos. Y, así es. Pero si hurgamos un poco más, existen algunas motivaciones que nos llevan a pensar, a partir de observar que algunos de los candidatos (y no sólo para las presidenciales sino para Asambleístas) se encuentran procesados penalmente y otros lo serán próximamente, que éstos buscan la posibilidad de conseguir cierta parcela de poder político para poder “negociar” su libertad y, en algunos casos, la impunidad para las infracciones cometidas.

Es verdad, que tiene que por sobre todas las cosas, respetarse el principio de “Presunción de inocencia” que señala la Constitución, porque la Carta Magna está jerárquicamente por encima de toda norma legal y, porque nadie puede ser acusado de ser autor de un delito sin que éste se haya probado y una sentencia en firme lo determine así. Y, mientras no haya esa resolución quien quiera que esté procesado no ha perdido sus derechos políticos y puede ser candidato. Lo grave de esto, es que, a través del ejercicio de los derechos políticos, se busque la impunidad y que los electores que voten por esos candidatos procesados penalmente sean, de alguna manera, cómplices de esa impunidad.

En el plano internacional, cuando ya se conozcan los candidatos procesados penalmente y los por qué de sus acusaciones, nuestro país sufrirá un gran desmedro en su imagen y los ecuatorianos seremos objeto de cuestionamientos muy serios por votar por presos, próximos presos y fugitivos de la justicia. Es verdad que en América Latina existen muchísimos casos similares, pero eso, no nos liberará de los adjetivos que los ecuatorianos como sociedad vamos a recibir. De esto, son responsables también aquellos partidos y movimientos políticos de alquiler que sin ninguna decencia se prestan para esto y, claro, después, para mucho más, así no triunfen sus candidatos presidenciales, pues obteniendo uno, dos o tres asambleístas, (suficientes para “ayudar” a decidir cualquier cosa), podrán subastar sus votos y arañar algo de la torta.

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