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Maria Paz Jervis

Camino a Carondelet

11 de enero de 2021 00:00

Durante los últimos días me he dedicado a leer con detenimiento los planes de trabajo propuestos por las distintas candidaturas que aspiran llegar a la Carondelet en 2021.

El panorama es poco alentador, espero que después de las entrevistas en las que participaré durante las próximas 3 semanas, que mi criterio cambie y ver un futuro más positivo en el contexto político nacional. El objetivo que persigue la nueva producción de la televisión pública que sale al aire el día de hoy y que lleva por título “Camino a Carondelet” es conocer más acerca de quienes aspiran gobernarnos.

El programa será conducido por el periodista y director de Ecuador TV Byron Galarza y me han invitado a participar en mi calidad de profesora universitaria, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la UISEK y editorialista de este medio, para acercar una mirada ciudadana y más cotidiana a esta reflexión.

En el Ecuador tuvimos un presidente, a quien quisiéramos olvidar -pero es imposible porque el daño que hizo al país fue tan profundo que quedará presente en los capítulos más oscuros de nuestra historia- quien decía que el papel aguanta todo. Eso mismo es lo que pensé cuando leía algunas de las propuestas de las distintas candidaturas.

Más allá de las buenas intenciones y de las declaraciones de buena fe sería indispensable que quienes aspiran a ocupar la presidencia de la República, tengan un conocimiento vasto sobre el funcionamiento del Estado y sobre la estructura jurídico política que nos rige. No importa si estamos de acuerdo o no con este sistema, pues es el legal, el vigente y dentro del cual se va a gobernar. Los cambios se hacen desde adentro y para ello es indispensable comprender el sistema. Las intenciones y ofrecimientos de modificar penas, crear derechos y garantizar cosas hace ver que muy pocos entienden y conocen las disposiciones y exigencias del puesto al que aspiran llegar.

La situación económica y política del país ha degradado a niveles ridículos el servicio público. Es nuestra obligación como ciudadanía exigir de quienes nos gobiernan y de quienes aspiran a hacerlo que honren la altura de los cargos, que deriva directamente de la responsabilidad de los mismos. Pero es obligación de los gobiernos y de quienes aspiran a ocupar esos puestos tener la trayectoria y preparación que exigen más allá de los requisitos legales. Este es un tema de ética. (O)

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