El cambio climático no espera

- 02 de diciembre de 2018 - 00:00

Es evidente que el clima ha cambiado de manera preocupante en el planeta, lo que causa afectaciones a la vida en todas sus formas, y genera un escenario sombrío para las generaciones venideras. Las reacciones para cambiar la situación han sido débiles, intermitentes y parciales frente a la dimensión del problema, que sobrepasa las capacidades estatales.  

Ecuador está dentro del circuito de incidencia de este azote, ante lo cual el ofrecimiento por parte del Gobierno anterior, de sustitución de la matriz energética fue visto como un propósito útil para coadyuvar en la mitigación y adaptación al cambio climático, sin embargo, se cumplió limitadamente.

Recordemos que nuestra Constitución (2008) se aprobó en el marco de un baratillo de ofertas en términos de profundización de la democracia con participación ciudadana; vigencia efectiva de derechos, incluidos los de la naturaleza; construcción del Buen Vivir o Sumak Kawsay basado en un modelo de desarrollo supuestamente superador del extractivismo y del antropocentrismo; empero, los resultados son escasos.

Se encargó al Ministerio del Ambiente impulsar un trabajo multisectorial y en diferentes niveles, para enfrentar los efectos del cambio climático, se establecieron objetivos en los planes nacionales del Buen Vivir 2009-2013 y 2013-2017, en la Estrategia Nacional de Cambio Climático 2012-2025, en el Plan Nacional de Cambio Climático 2015-2018. Muchos de esos objetivos se relacionan con el cambio de la matriz energética, sobre todo, del lado del consumo, por ejemplo, para controlar la emisión de gases de efecto invernadero, pero lo cierto es que, gracias a la improvisación, la mentira y la corrupción, mucho quedó solo en propaganda, perdimos valiosos años y miles de millones de dólares.  

Ciudadanía en general y, especialmente, pueblos indígenas y movimientos ambientalistas,  sufrimos desencanto, mientras tanto, el cambio climático no espera, sigue siendo amenaza para  el país. (O)