Cabeza fría y serenidad patriótica

- 07 de marzo de 2018 - 00:00

El momento del Ecuador es difícil. Su futuro promisorio. Se requiere acuerdos patrióticos para superar lo uno y alcanzar el otro. Es responsabilidad histórica lograrlos. Las fuerzas del cambio tienen que recomponerse y reencontrarse en términos reales. Esto obliga a buscar coincidencias, organizar lo necesario, desarrollar una gestión pública eficaz, coadyuvar a la acción del gobierno en función de sus planes y respeto al marco político ideológico que lo condujo a definir objetivos, en el marco democrático de libertades, progreso social, soberanía, integración en los términos del Libertador Bolívar, solidaridad con los países del sur que luchan por su independencia y por la paz mundial.

El pueblo apoyó a Lenín Moreno. Este decidió avanzar, con su estilo, en el proceso de cambios. La consulta popular por él convocada tuvo resultados exitosos. La confrontación al interior de AP ya es historia. Ahora hay que contribuir a las tareas pos consulta con el nuevo CPCCS; y a reestructurar y democratizar AP, así como organizar el gran frente progresista, superando las dificultades propias de una coyuntura adversa, agravada por los cálculos politiqueros, traiciones y deslealtades de varios y propósitos  utilitarios de otros.

Bien ha hecho la Comisión de Ética de AP, de indagar sobre los últimos sucesos que contaminan el ambiente político y convocan a la justicia a redoblar su gestión para esclarecer situaciones que provocan indignación y pesimismo; y a la par, redoblan convicciones y deseos de activar para impedir que los cálculos utilitarios y voraces apetitos de unos pocos, se impongan al anhelo público de crear un ambiente de estabilidad democrática y tranquilidad política, necesarios para la acción del gobierno en procura de la reactivación productiva y generación de empleo, así como de ajustes fiscales con visión social y para dinamizar la economía, dejando atrás  viejas prácticas  corruptas.

Tienen la palabra las fuerzas políticas y sociales democráticas y su gran tarea de, serena y cerebralmente, enfrentar la vieja política y a sus agentes disfrazados de “analistas”, “periodistas” o “activistas”, que buscan devolverse al pasado inicuo neoliberal y corrupto, de especulación y entrega, subdesarrollo y dependencia extrema. (O)