La bella Argentina

- 06 de septiembre de 2018 - 00:00

En un reciente viaje a la bella Argentina pude constatar cómo el populismo del Socialismo del Siglo XXI sigue aún latente en el corazón de muchos argentinos. Es un anhelo y una añoranza de aquellos tiempos donde Cristina les cobraba 5 veces menos por la energía eléctrica en sus hogares y los diferentes subsidios hacían más barata la vida del ciudadano común.

Queremos que vuelva “la señora”, “la jefa”, eran las frases que escuchaba de varias personas con las que conversaba. Al caminar por sus emblemáticas calles podía observar claramente que figuras como la del “Che” Guevara siguen siendo héroes de la historia argentina. En las universidades se habla de los años de Perón como una época de ensueño y a los jóvenes se les inculca, desde muy pequeños, admiración a estas figuras de su pasado político.

Luego de 12 años de kirchnerismo llegó un empresario a la Casa Rosada. Para muchos, Macri es el culpable de la situación económica en que se encuentra el país, y no de una herencia socialista del anterior gobierno. El peso argentino pierde cada vez mayor valor, con una inflación acumulada interanual a julio de 31,2% que encarece cada día la vida de todos los argentinos.

A esto se suma la eliminación de muchos de los subsidios que han encarecido los costos de producción, acompañado de un aumento significativo de impuestos. La carga fiscal del país se ubica en el 32% del PBI (2017), superando en 40% el nivel promedio de América Latina y el Caribe (que se ubica en 22,8%). Existe un dicho popular que dice: “En la Argentina se pagan tantos impuestos como en Europa, pero para recibir servicios del tercer mundo”.

Conversando con un pequeño empresario, dueño de una tienda de zapatos, me comentaba que cuando necesitaba volver a comprar mercadería, esta había subido tanto de precio que no veía ganancia entre lo que vendía y lo que debía invertir. Al igual que en otros países de la región, en las últimas décadas los gobiernos populistas hicieron que muchos de sus ciudadanos se mal acostumbren a pensar que el Estado es ese padre que debe regalarles todo.

Como toda populista, “la señora” se dedicó a endeudar el país, aumentar el tamaño del Estado, incrementar el gasto público y a entregar dádivas a los ciudadanos. Luego del despilfarro y la corrupción le llegó a Macri el momento de pagar las deudas y tomar los correctivos económicos necesarios para sincerar las cifras. Pero no todas las medidas necesarias han sido tomadas y los serios problemas del gobierno de Macri se deben a un gradualismo que ha eludido los necesarios ajustes, principalmente en la reducción del abultado déficit fiscal.

La visita a la bella Argentina me deja un sabor amargo. Saber que puede regresar el socialismo como consecuencia de un cambio de modelo que no ha podido tomar las medidas de fondo, nos hace reflexionar sobre las consecuencias que pudiera tener un hecho similar en Ecuador. Afortunadamente tenemos un gran blindaje que es la dolarización.

Las nuevas medidas económicas anunciadas por el presidente Moreno van por el camino correcto, pero es necesario seguir profundizando en la necesidad adicional de reducir el gasto público improductivo y aumentar la competitividad. Caso contrario podríamos convertirnos en la próxima Argentina. (O)

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Lorena Konanz

@lorenakonanz