Pensando en adaptación y propuesta

- 20 de mayo de 2019 - 00:00

Hace pocos días, y de manera general, en los Gobiernos Autónomos Descentralizados, especialmente municipales y provinciales, se llevó a cabo el cambio de mando respectivo. Ahora bien, pensé: ¿En qué estado recibió la institución la autoridad entrante? Inmediatamente recordé la tradición anglosajona donde el presidente saliente redacta una misiva al presidente entrante.

Pensando en una adaptación de dicha tradición en nuestra realidad, podríamos imaginar (siendo A, entrante, y B, saliente):
“Estimado(a) Alcalde(sa) A, (luego el(la) Alcalde(sa) B dedicaría pocas líneas para dar vida a la exaltación). A renglón seguido, probablemente B inmortalizaría líneas para (con algo de modestia), o dar guías de cómo (a su criterio se debe) administrar la comunidad política que lideró, o, de manera sucinta, no tan audaz y con reducido ego, compartir varias experiencias enriquecedoras, lo que pensó antes de vivirlas y si el resultado fue como debería haber sido. Finalmente, B utilizaría tinta para expresar deseos de buenaventura; el punto final: firma de B”.

Desde luego, y siguiendo en el contexto de los gobiernos locales, si en el país se tuviera esta tradición, la información que las autoridades entrantes reciban sería sumamente valiosa, pero no suficiente. De hecho, la base estaría ya en la revisión in situ de la autoridad entrante.

Especificando, en el caso del Municipio de Quito, el alcalde Jorge Yunda, en el primer día de su gestión, dijo que usará su vehículo propio (sin guardaespaldas) y que solicitará a los concejales lo propio en aras de reducir gastos (vehículos, combustible y choferes); frente a un parque automotor demandante de significativos recursos. ¡Propuesta muy interesante!

Pensando en la propuesta del alcalde Yunda, encapsulada en “funcionario local gana sueldo = use sus propios recursos, sin resguardo ni subsidio estatal”, la misma se vuelve una iniciativa para ser emulada en todos los GADs. ¿Emularán lo (innegablemente) deseable? (O)