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Ecuador/Vie.17/Sep/2021

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Diego Salgado Ribadeneira

10 de agosto de 2021

11 de agosto de 2021 00:13

Hoy, 10 de agosto de 2021, los quiteños vuelven a levantarse contra el poder corrupto que se tomó el cabildo.

Al igual que en el 10 de agosto de 1809, el pueblo quiteño quiere reivindicar su identidad revolucionaria, en búsqueda de su libertad y justicia. En el siglo diecinueve levantaron su voz en contra del corrupto opresor, hoy, más de 200 años después, también, levantan su voz y se movilizan en contra del corrompido inepto, que abusa de los recursos municipales a favor de sus intereses y el de sus auspiciantes.

Los quiteños de nacimiento y adopción, quieren paz, seguridad, servicios públicos eficientes, se hartaron de los atropellos y abusos, catorce años de insultos, persecución, corrupción e irrespeto a la ley y, ahora, una administración municipal abusiva e indolente con las necesidades de los vecinos de la capital de la República del Ecuador. La mayoría de ciudadanos, observan que una facción del Concejo Metropolitano de Quito es la prolongación, el fiel reflejo del accionar tránsfugo del correísmo en Quito, con el doctor Jorge Yunda a la cabeza y ya no lo soportan más.

No es una lucha de clases, al 20% de los quiteños no les avergüenza haber elegido un alcalde nacido en Guano, provincia del Chimborazo ¡NO! ,les avergüenza que este funcionario sea sospechoso de corrupción y como señal de sus posibles fechorías lleve grillete electrónico y además, que en dos años de funciones no haya sido capaz de responder efectivamente a ninguno de los problemas de los quiteños y de la ciudad.

Los capitalinos levantan su voz de protesta y salen a las calles a exigir que el funcionario corrupto e ineficiente que “aparentemente” abusó de los recursos públicos, deje la alcaldía y que el Sistema Judicial le investigue y si es del caso, haga justicia y que el deshonesto y sus compinches paguen sus delitos.

No es una cuestión de diferencias sociales, la lucha en la capital, es cuestión de liberarse de los últimos indicios del mal correísmo introducido en el cabildo quiteño.

 

 

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