¿Cuánto gastan Rodas, Lasso y Nebot en publicidad y periodistas?

- 28 de abril de 2016 - 00:00

Cuando hablan de Estado se olvidan (en particular los tuiteros y blogueros de la oposición más visceral) de que esta entidad incluye a los gobiernos autónomos (alcaldías, prefecturas y juntas parroquiales). Y si queremos reducir el gasto estatal entonces no dejemos de mencionar a estas entidades, donde hay gastos y hasta despilfarro, por ejemplo, en publicidad y en el pago a los medios privados y comerciales, con lo cual condicionan su línea editorial, sin duda alguna.

Este diario publicó ayer que solo el Municipio de Quito le ha entregado al diario El Comercio alrededor de un millón de dólares en ciertos contratos, en particular en uno: la impresión de millones de ejemplares del diario El Quiteño, que se regala en la capital. No descartamos de ahí el enorme gasto en propaganda en vallas, afiches, cuñas radiales y televisivas.

Y tanto el Alcalde de la capital como el de Guayaquil tienen todos los miércoles una cadena radial (por algunos conocidas como las ‘miercolinas’) en la que participan emisoras que solo lo hacen si reciben la publicidad de los dos municipios. ¿Alguien puede explicar (transparentar sería lo más adecuado) cuánto se destina en publicidad a esas emisoras que ‘voluntariamente’ se encadenan cada miércoles? Y algo más: ¿Alguien podría estudiar caso por caso el comportamiento editorial de esas emisoras, sus periodistas y línea editorial con respecto a los problemas medulares de las dos ciudades?

En Guayaquil es muy conocido que ciertas radios dejarían de funcionar si desapareciera la publicidad municipal. De hecho, hay angustia en sus propietarios cuando algún entrevistado critica al Alcalde y fluyen las advertencias de que no volverá a pautar la agencia contratada por la Alcaldía. ¿No pasa algo parecido en Quito en esos espacios de opinión radiales que entrevistan muy seguido al burgomaestre para alabarlo y hacer las preguntas más sugerentes desde periodistas ‘libres e independientes’?

En el Municipio de Quito -además- ahora trabajan periodistas que en sus cuentas de Twitter son los más acérrimos opositores al Gobierno actual (se cuenta que un tal Crudo Ecuador está enrolado también en sus dependencias) y denuestan al Estado, piden ahorro fiscal y hasta el cierre de los medios públicos.

Pero hay también espacios, medios y periodistas muy bien sintonizados con un candidato presidencial que, directa o indirectamente, los sostiene con la publicidad de su banco y de algunas de sus empresas aliadas. ¿No es acaso el ‘Canal del Cerro’ el que lo entrevista una vez por semana para sustentar sus programas, tesis y doctrinas de campaña electoral, la cual, por cierto, no empieza aún? ¿Y no son los anchor de ese canal los más intensos tuiteros en las redes en armonía con toda la oposición? ¿Podemos verificar cómo ese banco y sus empresas aliadas sostienen la facturación de esos medios y periodistas? ¿No es ese banco el que subvenciona al editor general de un diario que hace de cómico en un programa que sale por internet? ¿A cambio de qué?

Hagamos cuentas de todo el gasto en publicidad y en periodistas de todos los gobiernos autónomos descentralizados, y veamos si por ahí también podemos ahorrarle plata al Estado. Pero también preguntemos a esos medios supuestamente independientes hasta dónde pueden serlo sin la plata de los dos principales municipios y sus respectivos alcaldes. (O)